La petrolera brasileña Alvorada avanza en su expansión dentro de Venezuela con el objetivo de llevar su producción de crudo a más de cinco veces su nivel actual, en medio del creciente interés de empresas internacionales por participar en la recuperación de la industria petrolera del país.
De acuerdo con un reportaje publicado por InvestNews, la compañía reactivó tres bloques petroleros que se encontraban inactivos bajo la administración de PDVSA, para lo cual destinó unos 30 millones de dólares. Actualmente, la empresa produce alrededor de 4.000 barriles diarios y tiene como meta alcanzar los 22.000 barriles por día.
Los activos cuentan con unos 844 pozos distribuidos en una superficie aproximada de 580 kilómetros cuadrados. Una de las características que hace atractiva la operación es la calidad del crudo, que es mayoritariamente liviano, un tipo de petróleo que resulta más sencillo de refinar y que puede alcanzar un mayor valor comercial frente a los crudos extrapesados predominantes en otras zonas del país.
El modelo de operación de Alvorada contempla la extracción del crudo y el pago de regalías al Estado venezolano en barriles. Según InvestNews, estas regalías se ubicarían entre 20% y 30%, de acuerdo con la legislación venezolana.
La expansión también ha estado acompañada por nuevos movimientos financieros. La empresa incorporó como inversionista a Galapagos Capital, mientras que posteriormente adquirió Calistoga, una pequeña compañía petrolera con sede en Texas que, según el reportaje, produce apenas unos tres barriles diarios.
La adquisición de la empresa estadounidense tendría como objetivo proporcionar a Alvorada una estructura corporativa en Estados Unidos para sus operaciones relacionadas con Venezuela, en un escenario en el que las compañías estadounidenses podrían contar con una posición favorable para participar en la recuperación del sector petrolero venezolano.
La apuesta de Alvorada se produce mientras otras compañías brasileñas también exploran oportunidades en Venezuela. El interés refleja el creciente movimiento de capital privado alrededor de una industria que durante años ha enfrentado una fuerte caída de producción, deterioro de infraestructura y falta de inversiones.
