La tarde cayó sobre Plaza Alfredo Sadel con un ambiente distinto al habitual bullicio comercial de Las Mercedes. Este jueves, sindicalistas, activistas y familiares de presos políticos se concentraron en este emblemático punto de Caracas para alzar su voz en medio de la incertidumbre política que atraviesa el país.
La movilización, que inicialmente tenía como destino la sede diplomática de Estados Unidos, reunió a decenas de ciudadanos que exigieron dos puntos clave, la convocatoria inmediata a elecciones libres y claridad en el manejo de los fondos petroleros venezolanos bajo control de Washington.
Aunque por razones de seguridad los organizadores decidieron suspender la caminata, una pequeña comisión logró llegar hasta la embajada para consignar sus demandas, en un gesto simbólico que refleja la presión creciente en las calles.
El contexto no es menor. A tres meses del gobierno de transición encabezado por Delcy Rodríguez, sectores sociales denuncian que las promesas de reconciliación no se han materializado. La llamada Ley de Amnistía, presentada como un paso hacia la pacificación, ha sido cuestionada por su aplicación limitada y por dejar fuera a cientos de detenidos.
Durante la jornada, familiares de presos políticos pusieron rostro al conflicto. Historias de detenciones prolongadas, enfermedades sin atención y procesos judiciales irregulares marcaron el tono de una protesta cargada de frustración y urgencia.
Mientras tanto, desde el ámbito oficial se defienden los avances. Voceros gubernamentales han asegurado que miles de personas han recibido beneficios judiciales, aunque organizaciones como Foro Penal sostienen que centenares continúan privados de libertad por razones políticas.
La protesta también coincidió con movimientos en el tablero internacional. La llegada de un nuevo representante diplomático estadounidense a Caracas añade presión sobre el manejo de recursos venezolanos en el exterior, un tema que se ha convertido en bandera de quienes reclaman que esos fondos sean destinados a necesidades urgentes como salud y salarios.
En la calle, el mensaje fue claro y repetido, “elecciones ya”. Entre consignas y pancartas, los manifestantes dejaron ver que, más allá de los anuncios oficiales, la crisis sigue latiendo en cada rincón del país, y que la demanda de cambio continúa siendo tan urgente como vigente.
