Mientras millones de venezolanos sobreviven trabajando de sol a sol para llevar comida a sus hogares, las noches en sectores de la parroquia San Juan se han convertido en territorio del miedo, la intimidación y la anarquía que dejó sembrada el chavismo durante años de destrucción social y moral del país.
Vecinos denuncian que grupos numerosos de jóvenes provenientes de El Guarataro recorren las calles cada noche imponiendo tensión entre comerciantes y residentes que solo intentan ganarse la vida honestamente en medio de la crisis que consume a Venezuela. Lo que antes eran zonas de trabajo y convivencia hoy parecen escenarios abandonados por las autoridades, donde reina el temor y la incertidumbre.
En una reciente situación que generó indignación entre los presentes, varios de estos muchachos ingresaron a una panadería preguntando si vendían pan. Tras la respuesta del dueño, aparentemente en tono de cortesía o broma, los jóvenes reaccionaron con actitud agresiva buscando humillarlo delante de clientes y trabajadores. El ambiente se tornó tenso y muchos aseguran que el miedo ya forma parte de la rutina nocturna en la zona.
La tragedia no termina en la crisis económica que pulverizó salarios y destruyó negocios. Ahora los comerciantes también deben enfrentar amenazas, acoso y grupos que actúan con total impunidad mientras las autoridades brillan por su ausencia. Caracas parece cada día más golpeada por el deterioro social que dejó el modelo chavista, un sistema que durante años acabó con oportunidades, sembró pobreza y convirtió comunidades enteras en espacios marcados por la violencia y la desesperanza.
Bajo el interinato de Delcy Rodríguez, muchos venezolanos sienten que la situación continúa deteriorándose sin respuestas reales para quienes trabajan honestamente. La sensación de abandono crece en sectores populares donde la gente ya no solo teme no poder comer mañana, sino también salir de noche y convertirse en víctima de la inseguridad.
Lo más doloroso es ver cómo ciudadanos humildes que luchan diariamente por sobrevivir terminan atrapados en un país donde el miedo intenta imponerse sobre la dignidad. Venezuela alguna vez fue tierra de progreso y trabajo. Hoy, muchos solo piden algo básico que el chavismo les arrebató hace años tranquilidad para vivir y trabajar sin terror.
