El régimen de Nicolás Maduro vuelve a quedar bajo la lupa internacional por una larga lista de graves acusaciones que, según investigaciones y denuncias judiciales, dibujan el retrato de un poder sostenido entre el crimen y la represión. Autoridades de Estados Unidos lo han señalado por presunto narcotráfico y conspiración para enviar cocaína al exterior, en el marco del llamado “Cartel de los Soles”, además de mantener una red de corrupción y protección a narcotraficantes dentro del Estado venezolano.
A estas acusaciones se suman denuncias de torturas sistemáticas contra opositores y presos políticos, documentadas por investigaciones internacionales que señalan al aparato de seguridad venezolano por detenciones arbitrarias, desapariciones y tratos crueles para silenciar la disidencia.
Maduro no sólo aprobó envíos de cocaína, dio protección diplomática para transportar narco fortunas, compró misiles a Irán, y ordenó la tortura de miles. También tuvo tiempo para manipular líderes religiosos cristianos, para usar la fe como herramienta de presión, denunció el periodista Castor Ocando en sus redes sociales:
En medio de este oscuro panorama, críticos del chavismo también han denunciado que el régimen buscó manipular el discurso religioso y acercarse a líderes cristianos para convertir la fe en una herramienta de presión política y fidelidad ideológica, consolidando así su control sobre sectores vulnerables de la sociedad.
El resultado, según opositores y analistas, es un sistema que habría mezclado narcotráfico, alianzas internacionales polémicas, represión y propaganda religiosa para mantenerse en el poder a cualquier costo, dejando a millones de venezolanos atrapados entre el miedo, la pobreza y la persecución política.
POR: BITÁCORA58.COM
