Efectivos policiales incautaron 1.122 panelas de marihuana que transportaban en una embarcación por la playa Salina de Jacuque, península de Paraguaná, estado Falcón. Detalles del procedimiento fueron ventilados en la cuenta de Instagram del Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz
El peñero donde transportaban la droga era ocupado por Walter Enrique Ojeda Barrandica, de nacionalidad colombiana, así como los venezolanos Benito Alexander Gonzales Ramos, Elimetec José Torres Urbano y Michael Misael García, quienes quedaron detenidos. El alijo sumó un peso de 583 kilos, dice el reporte.
Recordemos que en el estado Falcón, gobernado por el dirigente chavista Víctor Clark, una reciente incautación de 1.122 panelas de marihuana volvió a encender las alarmas sobre lo que muchos ya señalan como un secreto a voces: el avance del narcotráfico en la región.
El procedimiento fue anunciado como un “golpe contundente” contra el tráfico de drogas en la ciudad de Coro. Funcionarios policiales mostraron el cargamento decomisado, asegurando que se trataba de una de las mayores incautaciones recientes en el estado. Sin embargo, detrás del espectáculo oficial, crece la sospecha y la indignación entre ciudadanos y analistas que consideran que Falcón se ha transformado en un corredor privilegiado para el narcotráfico venezolano.
La ubicación estratégica del estado, frente al Caribe y con rutas marítimas que conectan fácilmente con otras islas, lo ha convertido desde hace años en una pieza clave para el movimiento de drogas. Para muchos habitantes de la región, las incautaciones periódicas parecen más un intento de mostrar control que una verdadera ofensiva contra las redes que operan en la zona.
Aunque varios capos venezolanos han sido procesados y condenados en tribunales de los Estados Unidos por delitos relacionados con narcotráfico internacional, distintas denuncias apuntan a que las estructuras logísticas y políticas que facilitarían estas operaciones continúan intactas dentro de Venezuela.
En medio de este panorama, la incautación de las 1.122 panelas no apaga las preguntas: ¿quién mueve realmente la droga en Falcón? ¿Quién protege las rutas? Y sobre todo, ¿por qué un estado relativamente pequeño sigue apareciendo una y otra vez en el mapa del narcotráfico del Caribe?
Para muchos venezolanos, la respuesta ya no parece un misterio, sino una realidad que pocos se atreven a señalar abiertamente.
