La indignación crece ante una nueva denuncia que pone bajo la lupa el manejo de la ayuda humanitaria destinada a personas que atraviesan situaciones de necesidad.
Por bitacora58.com
De acuerdo con la denuncia, en redes sociales, un funcionario policial, junto a la jefe de calle habrían sido descubiertos en Mare II cuando presuntamente intentaba sacar 10 cajas de ayuda humanitaria enviada desde Estados Unidos, un hecho que, de confirmarse, abriría serios interrogantes quien controla y sobre el destino y la distribución de los recursos destinados a quienes más los necesitan.
La situación resulta especialmente grave en un contexto donde numerosas familias enfrentan dificultades para acceder a alimentos, medicamentos y otros productos básicos. La ayuda humanitaria no debería convertirse en mercancía ni mucho menos terminar en manos de quienes pretendan sacar provecho de la necesidad ajena.
La denuncia también vuelve a poner sobre la mesa la exigencia de transparencia, vigilancia y rendición de cuentas en la recepción y distribución de cualquier asistencia humanitaria.
Mientras miles de personas esperan con necesidad una mano amiga, cualquier intento de desviar, ocultar o comercializar estos recursos debe ser investigado y, de comprobarse responsabilidades, sancionado conforme a la ley.
La solidaridad no se roba. La ayuda humanitaria pertenece a quienes la necesitan.
