La reciente declaración de Delcy Rodríguez ante su círculo cercano, en la que anunció el fin de la llamada “ley de amnistía”, confirma lo que muchos ya sospechaban, nunca existió una intención genuina de cooperación con los Estados Unidos ni de avanzar hacia una apertura democrática real.
Más allá del discurso oficial, la realidad es contundente, con o sin esa ley, cientos de presos políticos continúan encarcelados en Venezuela, privados deliberadamente del debido proceso y sometidos a castigos injustos simplemente por alzar la voz contra el régimen.
En este contexto, el senador estadounidense Rick Scott ha sido enfático al señalar que estas acciones evidencian la falta de compromiso del gobierno venezolano con los derechos humanos y la democracia. Scott ha sostenido que el régimen utiliza medidas como la supuesta amnistía únicamente como herramientas políticas, sin intención real de liberar a los detenidos ni de generar cambios sustanciales.
