52 años de vida. Más de 8 años encerrado. Torturado en La Tumba, enterrado 30 metros bajo tierra. Trasladado de celda en celda como si moverlo pudiera borrar lo que representa. Condenado a 30 años por atreverse a hacer lo que muchos soñaron y pocos tuvieron el valor de ejecutar: plantarle cara a una tiranía con las armas que le dio la patria.
Te conozco, Jonas. Sé de qué está hecha tu alma. No de rencor, sino de Venezuela. De esa Venezuela que todavía existe aunque la quieran borrar con decretos, con rejas y con silencio.
Tu hija crece lejos. Tu esposa camina kilómetros en el exilio para que ella pueda estudiar música. Tu padre de 80 años viaja cientos de kilómetros para verte detrás de un vidrio, sin poder abrazarte. Esa es la crueldad que te rodea. Y aun así, no te han podido doblar.
Porque los hombres como tú no se quiebran. Se afianzan.
El Movimiento Resistencia está vivo. Sigue en pie. Cada venezolano que no se rinde lleva un pedazo de lo que tú sembraste el 6 de agosto de 2017 cuando tomaste el Fuerte Paramacay y le dijiste al mundo que aquí había hombres dispuestos a morir por la libertad de su pueblo.
La Ley de Amnistía te fue negada. Los tribunales te condenaron. Pero hay algo que ningún régimen ha podido condenar: la memoria de un pueblo que sabe quiénes son sus héroes.
Mientras tú aguantas adentro, nosotros seguimos afuera. Esa es nuestra promesa. Esa es nuestra deuda contigo.
Feliz cumpleaños, hermano. La libertad de Venezuela es tuya también.
FUENTE: MANUEL CHACÍN
