Venezuela saqueada al volante La corrupción que devora autos y vidas
Autos comprados en subastas oficiales se han convertido en la nueva presa de la corrupción en Venezuela. La Policía Nacional Bolivariana funcionarios del INTT jueces dueños de estacionamientos judiciales y la Fiscalía operan en conjunto para extorsionar a los venezolanos. Nadie escapa. Nadie se salva.
Lo que debería ser legal y justo se transforma en pesadilla. Cada vehículo entregado termina siendo un símbolo de la impunidad y del saqueo. Detrás de cada extorsión hay un rostro desesperado un sueño truncado y un ciudadano atrapado por un sistema que no protege sino que devora.
El interinato de Delcy Rodríguez no hace más que profundizar la destrucción de un país que ya ha perdido instituciones dignas de ese nombre. La corrupción ya no es solo política. Es personal. Es cotidiana. Es cruel.
Los ciudadanos pagan con dinero con miedo y con confianza traicionada. Mientras los funcionarios se reparten el botín Venezuela pierde más que autos pierde esperanza dignidad y futuro. La maquinaria sigue girando y los responsables parecen intocables.
Cada subasta amañada cada juez complaciente cada funcionario corrupto es una pieza de un patrón sistemático que refleja la devastación total de la nación. El país no solo está saqueado. Está herido en su esencia más humana.
