El financiero desacreditado y delincuente sexual registrado Jeffrey Epstein mantuvo numerosas relaciones con personas ricas y poderosas en Sudamérica y el Caribe, según ha descubierto una investigación del Miami Herald. Cuando el caudillo venezolano Hugo Chávez nacionalizó los puertos de Puerto Cabello en 2009, Epstein asesoró al director ejecutivo de la multinacional de Dubái que los operaba sobre cómo navegar la situación.
Por El Nuevo Herald
Epstein también discutió emprendimientos comerciales con Francisco D’Agostino, un influyente empresario venezolano que tiene relaciones tanto con el régimen de Nicolás Maduro como con la oposición del país. D’Agostino estuvo bajo sanciones de EEUU desde el año 2021 a 2025 por negociar acuerdos petroleros para la empresa estatal de energía del país. Epstein y D’Agostino a menudo discutían también hazañas sexuales e intercambiaban comentarios despectivos sobre mujeres, según muestran correos electrónicos entre ellos. Por ejemplo, en una correspondencia por correo electrónico de octubre de 2012, describieron a una mujer como un bono financiero que podían “intercambiar” y dividir la comisión. En otra misiva unos meses después, D’Agostino preguntó a Epstein por una joven que había conocido el año anterior en la isla privada del financiero. Epstein respondió que ella estaba “aquí y desnuda”.
La investigación del Herald se basa en los millones de páginas de registros publicados a principios de este año por el Departamento de Justicia de EEUU. Los hallazgos subrayan cómo el financiero cultivaba constantemente relaciones con figuras influyentes y las utilizaba para aumentar su fortuna. D’Agostino fue presentado a Epstein por el gestor de un hedge fund, Todd Meister. En 2012, Meister propuso a Epstein un proyecto para “adquirir, desarrollar y operar hasta 1,000 MW de plantas de energía solar” en el Desierto de Atacama en Chile. Un dossier de inversión indicaba que, al completarse, la iniciativa proyectaba ingresos superiores a $30 millones en una década.
Meister dijo al Herald que la iniciativa no llegó a concretarse y que nunca tuvo ninguna relación comercial con Epstein. Describió el dossier de inversión como un “documento preliminar” que le había enviado a Epstein porque el financiero “parecía mirar mercados emergentes y oportunidades que no eran convencionales”.
La huella de Epstein en el Caribe, determinó el Herald, se extendía más allá de Little St. James —su isla privada donde supuestamente violó y agredió sexualmente a innumerables mujeres y niñas. En 2003 viajó a Cuba y se reunió con el fallecido Fidel Castro. Y en 2017, Epstein ayudó a financiar un congreso de neurociencias respaldado por el Estado en La Habana. Un congreso en La Habana En marzo de 2003 viajó a la isla junto con su cómplice y ex pareja, Ghislaine Maxwell, y el expresidente de Colombia, Andrés Pastrana Arango. “[N]os reunimos con Fidel Castro”, Maxwell dijo al fiscal general interino Todd Blanche en una entrevista el año pasado. El Herald no encontró pruebas de que Epstein discutiera nada relacionado con política o negocios con el líder cubano.
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