El Centro para la Investigación de Tiburones (CIT) ha iniciado una campaña de concienciación en Venezuela para advertir sobre las graves consecuencias ambientales asociadas al consumo de cazón, una práctica profundamente arraigada en la gastronomía nacional.
El biólogo marino y director de la institución, Leonardo Sánchez, explicó en entrevista para Unión Radio que la mayoría de las especies de tiburones presentes en el país se encuentran amenazadas o en peligro crítico, lo que convierte esta costumbre alimentaria en un factor de presión adicional sobre poblaciones ya vulnerables.
Sánchez destacó que, aunque el cazón es considerado un elemento tradicional de la cocina venezolana, la realidad biológica detrás de su comercialización es preocupante. Señaló que gran parte de lo que se vende en mercados y comercios corresponde a tiburones juveniles o recién nacidos, lo que afecta directamente la capacidad de reproducción y recuperación de estas especies.
De acuerdo con el especialista, esta práctica responde a una dinámica de mercado en la que la carne de tiburones adultos es poco demandada debido a su textura fibrosa y su fuerte sabor a amoníaco, lo que incentiva la captura de ejemplares más jóvenes.
El CIT advierte que la disminución de las poblaciones de tiburones podría generar desequilibrios significativos en los ecosistemas marinos, afectando no solo a la biodiversidad sino también a comunidades pesqueras que dependen del equilibrio natural del océano.
La organización hace un llamado a la población a reflexionar sobre el impacto de sus hábitos de consumo y a considerar alternativas que contribuyan a la conservación de estas especies clave para la salud de los ecosistemas marinos.
