Washington, EEUU. El magnate energético estadounidense Harry Sargeant III acordó vender su participación en North American Blue Energy Partners (NABEP), por un monto estimado de 300 millones de dólares. La transacción ocurrió tras una intensa campaña de presión de la administración Trump, la cual congeló temporalmente los activos de su firma offshore Bluewave Properties para obligarlo a cortar lazos con la industria energética venezolana.
La venta de estas acciones minoritarias fue adquirida por una entidad ligada directamente al entorno del empresario venezolano Alejandro Betancourt López, quien ya poseía el control mayoritario de la operadora que compró las acciones.
El origen de los «Bolichicos» y su relación estrecha con Trump
El término «bolichico» nació en la jerga política y económica de Venezuela como un acrónimo de las palabras «bolivariano» y «chico». Identifica a una generación de jóvenes empresarios, usualmente de familias de clase media-alta, que aprovecharon sus conexiones con Hugo Chávez para obtener contratos estatales masivos sin experiencia previa en los sectores asignados.
Los nexos entre Betancourt y Donald Trump se consolidaron mediante Rudy Giuliani, abogado personal y mano derecha de Trump, quien operó como su puente con la Casa Blanca. Betancourt contrató a Giuliani para presionar al Departamento de Justicia a cambio de indulgencia en un caso de lavado de dinero, permitiendo además que altos funcionarios como Mauricio Claver-Carone lo utilizaran como canal diplomático secreto con el régimen del chavismo en diversas ocasiones.
El saqueo de 2.900 millones de dólares del sistema eléctrico nacional
Aprovechando la declaración de emergencia energética decretada por el presidente Hugo Chávez entre 2009 y 2010, Derwick Associates (empresa de Betancoourt) recibió de forma directa y sin licitación un total de 11 contratos valorados en cerca de 5.000 millones de dólares para construir y modernizar plantas termoeléctricas. Sin embargo, auditorías forenses posteriores determinaron que la empresa subcontrató la ingeniería real a firmas estadounidenses como ProEnergy Services, limitándose a clonar los presupuestos e inflar masivamente los precios cobrados al Estado.

Investigaciones de organizaciones internacionales y de la ONG Transparencia Venezuela demostraron que el esquema generó un desfalco de 2.900 millones de dólares únicamente en sobreprecios, cobrando márgenes de ganancia ocultos que superaron el 400% por turbina. El dinero destinado a estabilizar la luz del país terminó desviado a cuentas en Suiza y Luxemburgo, dejando a la red eléctrica nacional en un estado deplorable que desencadenó la peor crisis de apagones en la historia de Venezuela, misma que vive su peor capitulo hoy día.
Con información de BLOOMBERG, NEW YORK TIMES y TRANSPARENCIA VENEZUELA.
Redacción BITACORA58.
