La Casa Blanca encendió las alarmas este jueves al acusar a compañías chinas de apropiarse de modelos de inteligencia artificial desarrollados en Estados Unidos mediante prácticas sistemáticas y masivas. La denuncia apunta a un presunto esquema de “destilación” de modelos, una técnica que permite replicar capacidades de una IA a partir de sus respuestas.
El asesor tecnológico de la Casa Blanca, Michael Kratsios, afirmó que Washington dispone de pruebas que vinculan a entidades extranjeras, principalmente en China, con campañas de extracción de datos “a escala industrial”. Según explicó, estas operaciones utilizan miles de cuentas proxy para evadir controles y reproducir el funcionamiento de sistemas avanzados de IA.
La técnica de destilación, en sí misma, no es ilegal. Sin embargo, su uso sin autorización de las empresas propietarias de los modelos podría constituir una violación de derechos y normas de propiedad intelectual. En este contexto, la empresa Anthropic denunció recientemente que firmas chinas como DeepSeek, Moonshot AI y MiniMax habrían creado más de 24.000 cuentas fraudulentas para generar millones de interacciones con su modelo Claude, con el objetivo de reconstruirlo.
De igual forma, OpenAI acusó a DeepSeek, en un memorándum enviado al Congreso estadounidense el pasado 12 de febrero, de copiar clandestinamente sus modelos.
Desde la Casa Blanca advierten que este tipo de prácticas no solo representa una amenaza económica, sino también un riesgo para la seguridad tecnológica y la competitividad global. “Las entidades extranjeras que construyen sobre cimientos tan frágiles deben tener poca confianza en la integridad de sus propios modelos”, ironizó Kratsios.
El señalamiento se produce en medio de una creciente rivalidad entre Estados Unidos y China por el liderazgo en el desarrollo de inteligencia artificial, un sector clave para la economía y la seguridad del futuro.
