Dos ciudadanos venezolanos permanecen varados en Liberia, África, después de ser deportados desde Estados Unidos, pese a contar con protecciones legales que impedían su retorno forzado a Venezuela.
Redacción Bitácora58.com
Los migrantes, identificados como A., de 45 años, y C., de 36, forman parte de los casos denunciados por la organización, que cuestiona las expulsiones de extranjeros hacia terceros países sin garantías suficientes para proteger sus derechos.
De acuerdo con el informe de HRW, A., un trabajador del sector eólico sin antecedentes penales, fue detenido durante un control rutinario a comienzos de 2026. Posteriormente, pasó por cuatro centros de detención y, según su testimonio, su abogado no fue informado de uno de sus traslados. Finalmente, habría sido obligado a abordar el vuelo bajo amenazas.
El caso de C. también refleja las consecuencias de esta política migratoria. El venezolano llevaba cinco años viviendo en Estados Unidos y tenía un permiso de residencia temporal, pero permaneció ocho meses detenido en nueve instalaciones diferentes tras acudir a un control de rutina. Durante su detención nació su hijo, a quien, solo ha podido conocer mediante videollamadas.
La política migratoria enfrenta un proceso judicial
El pasado 29 de septiembre, el Tribunal Supremo de Estados Unidos permitió provisionalmente al Gobierno continuar las expulsiones hacia terceros países mientras avanza el litigio sobre las garantías que deben recibir los migrantes antes de ser trasladados. La legalidad de esta medida continúa bajo revisión judicial.
Según HRW, desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025, más de 25.000 migrantes han sido enviados a 29 terceros países.
Ante esta situación, la organización pidió a la Administración estadounidense detener estas expulsiones y exhortó a los gobiernos africanos involucrados a revisar o rescindir sus acuerdos con Washington.
Mientras continúa la disputa judicial, los dos venezolanos siguen lejos de sus familias y sin poder regresar a Estados Unidos. Sus casos vuelven a poner de relieve la incertidumbre que enfrentan los migrantes cuando son trasladados a países con los que no necesariamente tienen vínculos, así como las dificultades para garantizar sus derechos y la reunificación familiar.
