La aprehensión de Jorge Brizuela, cono “El Venezolano”, representa un golpe relevante contra la delincuencia en Quintana Roo. Sin embargo, más allá del discurso oficial..
La aprehensión de Jorge Brizuela, cono “El Venezolano”, representa un golpe relevante contra la delincuencia en Quintana Roo. Sin embargo, más allá del discurso oficial y de la inevitable amplificación mediática, el caso obliga a mirar con mayor profundidad no solo al personaje detenido, sino al entramado político y de omisiones que permitió su crecimiento.
Brizuela no aparece de la nada. Su figura, envuelta en señalamientos de actividades ilícita, es también el reflejo de una etapa en la que la seguridad pública fue rebasada por la realidad.
Durante años, personajes como él operaron con márgenes de maniobra que difícilmente se explican sin la combinación de descuido institucional, falta de inteligencia efectiva y, en el peor de los casos, tolerancia desde el poder.
Jorge Luis Brizuela Guevara, alias “El Venezolano”, fue detenido el 25 marzo de 2026 en un lujoso departamento de Cancún, acusado por las autoridades mexicanas de delitos graves como extorsión, amenazas y tentativa de feminicidio.
Su perfil como empresario con conexiones políticas en México está documentado, así como su situación actual en prisión preventiva.
Brizuela Guevara, «El Venezolano», sería operador del ex Gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, fue detenido por los delitos de extorsión y feminicidio en grado de tentativa.
Diversas versiones periodísticas lo señalan como presunto operador del chavismo en el exterior, con supuestos vínculos con el SEBIN y con figuras como Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez, además de menciones en la llamada trama Koldo en España.
Mientras su detención por delitos comunes está plenamente confirmada, su papel dentro de una presunta red internacional de corrupción sigue siendo objeto de investigaciones y señalamientos mediáticos, sin validación judicial hasta el momento.
