Sin aire acondicionado, sin baños dignos, con filtraciones, pisos deteriorados y hasta sin ambulancia. El principal hospital de la Península de Paraguaná se ha convertido en el retrato más crudo del abandono de la salud pública en Venezuela.
Por bitacora58.com
Entrar al hospital Doctor Rafael Calles Sierra de Punto Fijo no debería significar enfrentarse a una carrera de obstáculos para recibir atención médica. Sin embargo, esa es la realidad que viven pacientes y familiares que llegan al principal centro asistencial de la Península de Paraguaná.
Las áreas de hospitalización permanecen sin aire acondicionado, mientras las instalaciones muestran filtraciones, daños en los pisos y graves deficiencias en los baños. A este panorama se suma una carencia que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, la ausencia de una ambulancia en condiciones para atender las necesidades de los pacientes.
La denuncia fue realizada por Elsa González, habitante de Los Taques, quien acudió al centro de salud para acompañar a su hija durante el nacimiento de su bebé.
Para poder ingresar a su hija y realizarle la cesárea, la familia recibió una extensa lista de insumos y medicamentos que debían conseguir por cuenta propia. Entre ellos se encontraban anestesias que requerían récipes detallados para poder ser adquiridas en las farmacias, documentos que, según la denuncia, no les fueron entregados.
La familia tuvo que comenzar entonces una carrera contra el tiempo. Buscar medicamentos, conseguir insumos y pedir ayuda a amigos, familiares y personas solidarias se convirtió en parte del proceso para que la intervención pudiera realizarse.
Gracias a las donaciones y al apoyo de allegados lograron reunir buena parte de lo solicitado.
La escena expone una realidad que se repite en numerosos centros de salud venezolanos. Hospitales que deberían contar con los recursos básicos para atender a la población terminan trasladando buena parte de la carga económica a familias que ya llegan golpeadas por una crisis económica que parece no tener fin.
Mientras los discursos oficiales hablan de recuperación y normalidad, dentro de los hospitales la realidad se muestra mucho más despiadada. Pacientes que necesitan atención deben lidiar con instalaciones deterioradas, familiares obligados a comprar medicamentos y trabajadores que intentan mantener funcionando servicios esenciales en medio de enormes carencias.
El Doctor Rafael Calles Sierra debería ser un lugar de esperanza para los habitantes de Paraguaná. En cambio, las denuncias de sus usuarios vuelven a colocar bajo la lupa el deterioro de la salud pública y el abandono que sufren quienes no tienen recursos para acudir a clínicas privadas.
Luego de haber publicado la denuncia en redes sociales y exigir al gobernador de Falcón que atienda las necesidades más importantes de la región, como es la salud. Por su denuncia, comenzó a recibir amenazas de detención.
En Venezuela, hasta dar a luz puede convertirse en una batalla.
Y mientras las autoridades continúan hablando de avances y recuperación, los pacientes siguen enfrentando hospitales donde faltan cosas tan básicas como aire acondicionado, baños en condiciones, infraestructura adecuada y ambulancias.
El deterioro no necesita propaganda para hacerse visible. Está en los pisos dañados, en las filtraciones, en el calor de las salas y en cada familiar que debe sacar dinero de donde no tiene para conseguir lo que un hospital público debería garantizar.
