Caracas, Venezuela. Desde Fuerte Tiuna, la «Encargada» acaba de anunciar la entrega de 87 viviendas a una mínima parte de los damnificados por el terremoto del 24 de junio de este año, en un evento que parece más un circo para tapar la catástrofe que tiene por verdugo al régimen que un acto de humanidad. Sin embargo, los ciudadanos temen que estas construcciones sean iguales o peores que aquellas hechas sin protocolos y con anime.
Los venezolanos ya no confían en estas obras express, han demostrado que son más «una trampa mortal» que una solución habitacional. En el marco de la desaprobación de Delcy que alcanzó el 90%, un número irreversible según expertos, esto parece más una propaganda política que un alivio al sufrimiento de los ex habitantes de La Guaira.
No conformes con esto, las personas «beneficiadas» quedaran con un crédito casi de por vida, de 25 años o más. Lejos de disculparse con ellos por el delito de construirles viviendas mortales e indemnizarlos, el régimen los quiere tener con la soga al cuello, una deuda de por vida.
Redacción BITACORA58.
