En medio de su creciente acercamiento con Washington, Delcy Rodríguez habría comenzado a mover una pieza con fuerte impacto entre la diáspora venezolana. Según una versión difundida por el periodista David Placer, la mandataria habría solicitado autorización para gestionar ante Estados Unidos el Estatus de Protección Temporal, conocido como TPS, para los venezolanos.
Por bitacora58.com
De confirmarse, la maniobra abriría un nuevo frente político y migratorio, pero también plantearía una pregunta inevitable sobre las verdaderas intenciones detrás de la iniciativa.
¿Se trata de una medida para proteger a los venezolanos que se encuentran en Estados Unidos o de un intento de Rodríguez por conquistar la aprobación de una comunidad que durante años ha sido golpeada, humillada, perseguida y asesinada por el chavismo?
La posibilidad aparece precisamente cuando el TPS venezolano atraviesa uno de sus momentos más delicados. La protección terminó para la mayoría de los venezolanos bajo las designaciones anteriores, mientras que determinados documentos continúan protegidos temporalmente por decisiones judiciales hasta el 2 de octubre de 2026.
El eventual movimiento de Rodríguez tendría además un evidente componente político, ganarse el apoyo y la aprobación de Millones de venezolanos abandonaron el país durante los años de crisis económica, deterioro institucional, persecución política y pérdida de oportunidades. Pero, les recordamos que una parte importante de esa diáspora, la migración no fue una elección, sino la consecuencia de una realidad que los obligó a buscar una vida lejos de Venezuela.
Ahora, desde el poder, Rodríguez podría intentar presentarse ante esos mismos venezolanos como una defensora de sus derechos migratorios.
La contradicción resulta difícil de ignorar.
Mientras miles de venezolanos enfrentan incertidumbre sobre su permanencia en Estados Unidos, el gobierno de Rodríguez busca fortalecer sus relaciones con Washington. Precisamente este lunes, la mandataria llegó a Nueva York para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas y tiene previsto reunirse con Donald Trump.
Ese acercamiento ha convertido a la comunidad venezolana en Estados Unidos en un elemento de enorme importancia política. Cualquier anuncio relacionado con el TPS podría tener un efecto directo sobre miles de familias y, al mismo tiempo, convertirse en una poderosa herramienta de comunicación para el Gobierno venezolano.
La denuncia que ahora circula plantea precisamente ese escenario. Rodríguez podría intentar utilizar una eventual gestión por el TPS para construir una imagen de cercanía con los venezolanos en el exterior y obtener una aprobación que el chavismo perdió durante años entre amplios sectores de la diáspora.
Hasta el momento, sin embargo, no existe una confirmación pública independiente de que Rodríguez haya presentado formalmente esa solicitud ante las autoridades estadounidenses. De hecho, una revisión publicada por PolitiFact en julio señalaba que el Gobierno venezolano bajo Rodríguez todavía no había solicitado una nueva designación del TPS.
Por eso, la versión atribuida a David Placer debe ser presentada como una información pendiente de confirmación.
Pero si finalmente se confirma, el debate no será únicamente migratorio. También será político.
Porque una eventual solicitud del TPS colocaría a Delcy Rodríguez en una posición particularmente llamativa, intentar convertirse en protectora de una diáspora integrada en buena medida por venezolanos que abandonaron su país huyendo precisamente de las condiciones políticas, económicas y sociales que marcaron la era chavista.
