Bolsas plásticas, restos de comida, cartones y botellas se apilan en puntos críticos de La Habana, mientras algunos residentes, ante la emergencia, buscan entre los desechos materiales que puedan reutilizar o vender.
Montañas de basura invaden calles, esquinas y avenidas de La Habana, donde la recolección de residuos se encuentra prácticamente paralizada debido a la escasez de combustible y la falta de camiones operativos.
La interrupción del servicio, agravada en las últimas semanas, ha convertido los espacios públicos de la capital en focos de contaminación y proliferación de insectos.
La ciudad cuenta con solo 44 camiones de basura funcionando de un total de 106, situación que impide cubrir la demanda de los más de dos millones de habitantes de la capital cubana.
Bolsas plásticas, restos de comida, cartones y botellas se apilan en puntos críticos de la ciudad, mientras algunos residentes, ante la emergencia, buscan entre los desechos materiales que puedan reutilizar o vender.
“Es imposible caminar sin esquivar los montones de basura. Hace días no pasa el camión”, relata un vecino del barrio Vedado.
