Indignación, miedo y rabia se respiran en la Troncal 2, a la altura de La Negra, en San Fernando de Apure, donde una supuesta “obra” vial terminó cediendo tras apenas dos lluvias, dejando la carretera nacional en condiciones críticas.
Habitantes de la zona denuncian que el tramo afectado se ha convertido en una trampa mortal: hundimientos, grietas y terreno inestable amenazan a diario a conductores y peatones que no tienen otra opción que arriesgar sus vidas para transitar.
“Eso no duró nada, con dos palos de agua se vino abajo”, relatan vecinos, quienes aseguran que los trabajos realizados fueron deficientes y sin supervisión real. La vía, clave para la conexión de comunidades y el transporte de alimentos, ahora es un cuello de botella que golpea directamente a la economía local.
Transportistas advierten que los daños no solo retrasan el paso, sino que también aumentan el riesgo de accidentes graves. Mientras tanto, familias enteras temen quedar incomunicadas si las lluvias continúan.
La pregunta en la calle es una sola: ¿dónde están las autoridades y quién responde por una obra que colapsó antes de tiempo?
La Troncal 2, vital para Apure, hoy es el reflejo de una promesa rota… y de un peligro que crece con cada gota de lluvia.
