Una sombra de escándalo recorre Venezuela con los llamados “riferos”, que durante años inundaron redes sociales con sorteos de carros, motos y premios millonarios, están en la mira de las autoridades. En distintos estados, comienzan a reportarse detenciones y operativos que apuntan a algo mucho más grave que simples rifas ilegales.
Reportan la presunta detención de los influencers Yeimmy Rodríguez, Brayan Lucena y Cruzangelo Pasquale por el SEBIN. La medida surge tras la intervención de Conalot por el incumplimiento de las nuevas normas en la organización de rifas digitales y evasión de impuestos.
En redes sociales desde tempranas horas de este jueves habían rumores que habría caído esta red de «riferos», principalmente los llamados influencers:
Según investigaciones previas de varios medios regionales, especialmente en el estado Zulia, aseguran que estos esquemas crecieron de forma “alarmante”, operando sin permisos y utilizando plataformas digitales para captar miles de participantes. Zulia se convirtió en uno de los epicentros de este fenómeno.
Pero detrás del brillo de premios ostentosos, las autoridades sospechan de una maquinaria mucho más oscura: el presunto uso de rifas como fachada para el lavado de dinero proveniente del narcotráfico, la extorsión y otras redes del crimen organizado.
Los mecanismos eran aparentemente simples pero efectivos. Rifas sin regulación, premios de dudosa procedencia —muchos vehículos sin papeles claros— y sorteos sin transmisión pública, lo que dejaba en entredicho la transparencia del proceso.
Todo esto generaba una ilusión de legalidad mientras grandes sumas de dinero circulaban sin control.
En medio de la crisis económica, miles de venezolanos vieron en estas rifas una oportunidad de “salir de abajo”, lo que facilitó la expansión del sistema. Sin embargo, ese mismo flujo de dinero habría sido aprovechado por estructuras criminales para blanquear capitales ilícitos.
Ahora, el panorama cambia drásticamente. Versiones que circulan en el país indican que los cuerpos de seguridad han comenzado a desmantelar estas redes, con múltiples arrestos y una supuesta operación de gran escala en desarrollo.
Lo que parecía un negocio informal y popular podría convertirse en uno de los escándalos más explosivos recientes: una red donde azar, necesidad y crimen organizado se mezclaron peligrosamente.
La pregunta que queda en el aire es contundente:
¿cuántos de los “riferos” eran simples emprendedores… y cuántos formaban parte de una estructura mucho más grande?
