Una enorme columna de humo visible a varios kilómetros de distancia sorprendió a mineros y habitantes del yacimiento aurífero de Las Brisas del Cuyuní, en el municipio Sifontes del estado Bolívar, luego de que se registrara un ataque contra una estructura que presuntamente servía de refugio a Héctor Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, máximo cabecilla de la organización criminal Tren de Aragua.
Las imágenes captadas en la zona muestran una densa humareda elevándose sobre la vegetación, generando incertidumbre entre quienes trabajan en las minas cercanas. Muchos pobladores afirmaron desconocer que uno de los delincuentes más buscados de América Latina se encontraba oculto en esa remota región fronteriza con Guyana.
El periodista independiente Fritz Sánchez difundió en redes sociales una grabación realizada poco después del ataque. El material audiovisual coincide con el video divulgado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien anunció la ejecución de una operación militar descrita como un “ataque cinético rápido y letal” contra el líder criminal.
De acuerdo con la información difundida por autoridades estadounidenses y confirmada posteriormente por voceros venezolanos, la operación se desarrolló en el estado Bolívar mediante mecanismos de cooperación e intercambio de inteligencia. Durante la acción, Héctor Guerrero Flores habría resultado abatido junto a otros integrantes de estructuras criminales presentes en la zona.
La noticia ha generado gran impacto debido a que durante años el paradero de “Niño Guerrero” fue un misterio tras su desaparición luego de la toma de la cárcel de Tocorón en 2023. Desde entonces, las autoridades de varios países lo señalaban como responsable de dirigir una red criminal vinculada con extorsión, secuestros, trata de personas, narcotráfico y otros delitos transnacionales.
Mientras continúan surgiendo detalles sobre la operación, el episodio deja al descubierto cómo regiones mineras apartadas y de difícil acceso siguen siendo utilizadas por grupos criminales para ocultarse y desarrollar actividades ilícitas. La explosión que sacudió Las Brisas del Cuyuní no solo dejó una nube de humo sobre la selva bolivarense, sino también interrogantes sobre la presencia de organizaciones criminales en zonas estratégicas del sur de Venezuela.
