Cambian el nombre pero no el historial, Tamara Sujú denuncia que el DGCIM intenta borrar su pasado con un simple disfraz.
La directora del Instituto CASLA, Tamara Sujú, volvió a encender las alarmas sobre la actuación de los organismos de inteligencia venezolanos tras denunciar que la División de Asuntos Especiales del DGCIM habría sido rebautizada como Dirección Contraterrorismo y Contra la Inteligencia Organizada, conocida por las siglas CIN 3.
La Dirección de Asuntos Especiales (DAE) de la DGCIM evolucionó institucionalmente, quiere parentar el delcismo y renombrada como CIN 3: Dirección de Contraterrorismo y Contra la Delincuencia Organizada. A cargo del sicario favorito de Diosdado Cabello, Alexander Granko Arteaga, quien seguirá al frente de esta unidad, cuya sede principal opera dentro del complejo del centro de detención y tortura de la DGCIM ubicado en Boleíta, Caracas
Según expresó Sujú, en su cuenta en X, el cambio no supone ninguna transformación de fondo, ya que aseguró que la nueva dependencia continuará bajo la dirección de Alexander Granko Arteaga. Con ironía, afirmó que se trata del mismo funcionario con otra apariencia y otro nombre para la estructura que dirige, comparando la situación con «el mismo musiú con diferente cachimbo».
Sujú sostuvo que modificar insignias, denominaciones o la imagen pública del organismo no elimina las graves acusaciones que pesan sobre esa unidad. Recordó que la antigua División de Asuntos Especiales ha sido señalada en diversos informes internacionales por presuntas violaciones de derechos humanos y que su actuación ha sido objeto de documentación por organizaciones nacionales e internacionales.
En su publicación insistió en que la responsabilidad por los presuntos crímenes de lesa humanidad atribuidos a esa rama del DGCIM no desaparece con una reestructuración administrativa. Afirmó que los hechos denunciados permanecen registrados y que los responsables continúan siendo identificables, independientemente del nombre que adopte la institución.
La defensora de derechos humanos cerró su mensaje con una crítica contundente al afirmar que actualmente parece estar de moda intentar reescribir el pasado y presentarse como ajenos a las acusaciones acumuladas durante años. Para Sujú, ningún cambio de fachada puede sustituir la rendición de cuentas cuando existen denuncias documentadas sobre presuntas violaciones graves de los derechos humanos.
Las declaraciones reavivan el debate sobre la necesidad de investigar las denuncias formuladas contra los organismos de inteligencia venezolanos y recuerdan que, para las víctimas y sus familiares, la justicia no depende del nombre de una oficina, sino del esclarecimiento de los hechos y la determinación de responsabilidades.
