A cuatro meses de la captura de Nicolás Maduro en Estados Unidos, comienzan a emerger nuevos detalles sobre la denominada Operación Resolución Absoluta, un operativo militar y de inteligencia que marcó un antes y un después en la historia reciente de Venezuela.
Según revelaciones difundidas por el diario Los Angeles Times, la detención del exmandatario no fue un hecho improvisado, sino el resultado de meses de vigilancia, infiltración y recopilación de inteligencia de alta precisión por parte de agencias estadounidenses, incluyendo la DEA.
La operación, ejecutada en la madrugada del 3 de enero, combinó ataques iniciales en instalaciones estratégicas con una extracción quirúrgica del líder chavista y su esposa, Cilia Flores, hacia territorio estadounidense. De acuerdo con fuentes militares, el éxito del operativo radicó en el nivel de detalle alcanzado por los servicios de inteligencia, que conocían desde la estructura del búnker presidencial hasta rutas de escape, convoyes y armamento de seguridad.
Diversos reportes coinciden en que la misión fue el resultado de una planificación prolongada y de una coordinación sin precedentes entre múltiples agencias y componentes militares. Se estima que participaron más de 150 aeronaves y sistemas integrados de inteligencia, lo que evidencia la magnitud del despliegue .
Uno de los hallazgos más reveladores tiene que ver con un plan de fuga que habría estado activo antes de la captura. Según los testimonios citados, las autoridades estadounidenses lograron identificar aeronaves modificadas para vuelos de larga distancia, así como pilotos preparados para ejecutar la evacuación en cualquier momento. La información incluía incluso números de matrícula y ubicaciones exactas, lo que permitió neutralizar el intento antes de que se concretara.
La llamada Operación Resolución Absoluta ha sido descrita por altos mandos como una de las misiones más complejas de las últimas décadas, al integrar capacidades aéreas, terrestres, navales y cibernéticas en un solo objetivo: capturar a Maduro y ponerlo a disposición de la justicia estadounidense, donde enfrenta acusaciones vinculadas al narcotráfico y otros delitos.
Cuatro meses después, el operativo sigue generando repercusiones políticas y geopolíticas, mientras continúan saliendo a la luz piezas de un rompecabezas que revela hasta qué punto la inteligencia y la planificación fueron determinantes para ejecutar una operación de tal envergadura.
