La Periodista, especialista en la cobertura deportiva y política, Noelia Belén Izarza, posteo en su cuenta de X la importancia de no hacer famosas a las personas incorrectas.
Su cuestionamiento apunta directamente a una realidad cada vez más visible, contenidos basados en el escándalo, la humillación y la agresividad que terminan siendo premiados con reproducciones, seguidores y notoriedad.
¿Estamos normalizando la vulgaridad en los medios?
Izarza, puso sobre la mesa una reflexión que incomoda, pero que merece ser discutida: “No sé ustedes, pero yo estoy cansada de la marginalidad en nuestros medios de comunicación.
Estos son algunos los “comunicadores sociales” que hoy tenemos en Venezuela.
Uno de los casos que ha estado en la palestra publica es el caso de las ofensas del creador de contenido llamado en redes sociales como, Andrógena quien se dio a la tarea de insultar a la reconocida actriz Carolina Perpetuo.
Por su parte la Actriz Carolina Perpetuo, respondió con un mensaje donde expresa su agradecimiento por el respaldo recibido, pero también manifiesta su preocupación por la manera en que la situación ha escalado.
Perpetuo considera que, frente a las dificultades que atraviesa el país, resulta necesario que los medios de comunicación actúen con mayor profesionalismo, ética y responsabilidad al informar a sus audiencias, priorizando siempre el bienestar colectivo.
Otro caso notorio en redes sociales, es el de Daniel Lara Farías que ha estado en tendencia por su polémica respuesta a otro creador de contenido, como lo es Kilómetro.
“Yo no soy hermano tuyo, mamagüevo, mi mamá no es ninguna puta”.
“Maldito mamagüevo”.
“Qué bicho tan marginal”.
Izarza comenta: «No sé ustedes, pero yo estoy cansada de la marginalidad en nuestros medios de comunicación. Del insulto, la vulgaridad y la falta de respeto convertidos en contenido».
También tenemos responsabilidad como audiencia, necesitamos dejar de hacer famosas a estas personas y, sobre todo, dejar de convertirlas en referentes de algo.
Pero la responsabilidad no recae únicamente en quienes producen ese tipo de contenido. También existe una responsabilidad del público. Cada reproducción, comentario, compartido o seguimiento puede convertirse en combustible para quienes hacen de la vulgaridad un negocio.
Izarza lo resume de manera contundente al señalar que “necesitamos dejar de hacer famosas a estas personas y, sobre todo, dejar de convertirlas en referentes de algo”.
Quizás el primer paso para cambiarlo sea tan sencillo como dejar de premiar con atención aquello que no queremos convertir en ejemplo.
Redacción Bitacora58.com
