AME6158. BOGOTÁ (COLOMBIA), 30/06/2026.- Voluntarios organizan donaciones para los damnificados de los terremotos en Venezuela este martes, en Bogotá (Colombia). Bogotá reforzó su operación de asistencia a Venezuela con el traslado del principal centro de acopio de Colombia al Movistar Arena, donde cientos de voluntarios trabajan en la recepción y clasificación de donaciones destinadas a los afectados por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país vecino el pasado miércoles. EFE/ Carlos Ortega
Mientras cientos de familias en La Guaira siguen enfrentando las consecuencias de los terremotos y necesitan con urgencia alimentos, medicinas e insumos básicos, el régimen habría convertido la ayuda humanitaria en una carrera de obstáculos.
Los dirigentes de Vente Venezuela, Dignora Hernández y Orlando Moreno, denunciaron que se les impidió entregar donaciones a un campamento de refugiados afectado por los sismos, bajo el argumento de que debían contar con “permisos militares”.
“Quisimos hacer entrega de algunos insumos médicos, comida, pero lamentablemente nos han indicado en esta zona que tenemos que pedir permiso a un almirante en el polideportivo para que nos den permiso para entregar estas ayudas”, denunciaron en un video difundido por la cuenta oficial del partido.
La situación generó indignación entre los dirigentes, quienes calificaron de “inaceptable” que los ciudadanos tengan que solicitar autorización a un alto mando militar para poder llevar comida y medicinas a personas afectadas por una tragedia natural.
La denuncia vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que incomoda al poder: ¿por qué, en medio de una emergencia, la ayuda humanitaria necesita pasar primero por el filtro de los uniformados?
Para los denunciantes, el drama de los damnificados parece quedar atrapado entre permisos, controles y burocracia. Mientras tanto, las familias afectadas esperan algo tan básico como comida, medicinas y atención.
En una emergencia, la ayuda debería llegar primero y los permisos después. Pero en Venezuela, según esta denuncia, hasta una caja de medicinas puede convertirse en un asunto de control político y militar.
