Crisis interna en el chavismo tras la caída de Maduro, enfrentamientos exponen fracturas del régimen.
A cuatro meses de la captura de Nicolás Maduro durante la operación militar estadounidense del 3 de enero, el escenario político venezolano continúa marcado por la inestabilidad y las tensiones internas dentro del chavismo. El operativo, ordenado por la administración de Donald Trump, derivó en la detención del exmandatario y su traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos judiciales .
Tras los hechos, la entonces vicepresidenta del chavismo Delcy Rodríguez asumió el poder, en medio de cuestionamientos y bajo un contexto de presión internacional y negociaciones con Washington . Desde entonces, lejos de consolidarse, el oficialismo ha mostrado crecientes signos de fragmentación.
En los últimos días, estas divisiones quedaron expuestas públicamente tras un enfrentamiento entre dos figuras clave de la maquinaria comunicacional chavista, el hojillero, Mario Silva y la mejor conocida bachiller, que se hacia pasar por abogado, Indira Urbaneja.
El 1° de mayo, durante su podcast Politikamente, Urbaneja, integrante del Programa para la Convivencia Democrática y la Paz del actual gobierno, lanzó duras críticas contra Silva y otros comunicadores afines al chavismo que cuestionan la conducción actual.
En su intervención, defendió la decisión de figuras como Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello de mantenerse en el poder tras la captura de Maduro y optar por acuerdos con Estados Unidos en lugar de exiliarse o confrontar militarmente.
“Déjense la estupidez, déjense la tontería. Si lo que afuera esperaban era precisamente que aquí se diera un paso equivocado para meterse con más fuerza”, expresó Urbaneja, en un tono que refleja la creciente tensión interna.
La comunicadora justificó la postura de la cúpula chavista señalando que “se tragaron un camión de arena” y enfrentaron una situación límite para preservar el poder y “lo poco de soberanía” que, según afirmó, aún conserva el país.
Además, lanzó una advertencia directa a Silva y otros críticos dentro del oficialismo: “¿Qué hubiese pasado si hubiesen aceptado el exilio el 3 de enero? […] ya estarías preso”.
Este cruce evidencia las fisuras dentro del chavismo en la era post-Maduro, donde conviven sectores que respaldan una línea pragmática de negociación con Estados Unidos y otros que cuestionan lo que consideran una claudicación ideológica.
Mientras tanto, el país sigue atravesando un contexto de conflictividad social, denuncias por violaciones a los derechos humanos y una apertura económica contradictoria con prácticas represivas aún vigentes .
A cuatro meses del quiebre político que supuso la captura de Maduro, el chavismo enfrenta no solo el desafío de sostener el poder, sino también el de contener sus propias divisiones internas.
POR BITACORA58
