El chavismo en Venezuela vuelve a reciclar un personaje al cual le hacen retoques para hacerlo lucir como nuevo. Esta vez, el turno es para Julio César León Heredia, quien acaba de ser premiado con la presidencia del Instituto Nacional de Hipódromos (INH) tras la salida del «Potro» Álvarez. Su «mérito» mas grande es ser uno de los golpistas del 27 de noviembre.

León Heredia no es un improvisado en el esquema de poder. Como capitán de la Fuerza Aérea, fue una pieza clave en ese sangriento intento de ese golpe de Estado del 27 de noviembre de 1992. Du historial de rebelión contra la democracia fue su «boleto dorado» para escalar durante décadas en Yaracuy y el Ministerio de Agricultura, demostrando que en la revolución, la lealtad al fusil vale más que la eficiencia. El hombre tiene un historial de corrupción ¿Ficha limpia? Su paso por la Gobernación de Yaracuy (2008-2025) no estuvo libre de sombras. Se le ha señalado por:
•Concierto en contrataciones: Denuncias sobre el manejo irregular de obras públicas y viviendas, favoreciendo a entornos cercanos mediante tráfico de influencias.
•Opacidad administrativa: Durante años, sectores de la oposición y sociedad civil exigieron cuentas sobre el presupuesto regional que nunca fueron transparentadas.
•Control social: Fue uno de los promotores más férreos del control social a través de los alimentos, utilizando la necesidad del pueblo como herramienta política.
Una nueva «teta» estatal:
Tras un breve y gris paso por el Ministerio de Agricultura, el sistema lo reubica en el INH. No es un cambio cualquiera; llega en medio de una purga interna donde se habla de fraudes masivos y manejos turbios en las apuestas hípicas. León Heredia llega para cuidar los intereses de la cúpula en un organismo que maneja flujo de caja inmediato. ¿Es un nombramiento para «limpiar» el hipismo o simplemente un cambio de mano en el manejo del botín? El patrón se repite. Se recicla al leal, se premia al cuestionado. Bienvenido el panita de Diosdado.
TRIPLETE DE CORRUPTOS:
Para completar el triplete en el hipódromo y el sector de apuestas en Venezuela, conjuntamente con el nombramiento de Julio León Heredia en el INH, la Delcy ha designado a dos figuras del círculo de su extrema confianza, garantizando el control total sobre los flujos de divisas y activos del juego en Venezuela.
El primero es Edgar Alejandro Melo Rodríguez, quien asume la presidencia de la Comisión Nacional de Casinos. Melo Rodríguez proviene de dirigir la Junta Supresora del SNAEBI, organismo encargado de los bienes incautados.

Su historial está marcado por el manejo discrecional de estos activos, los cuales fueron entregados a personeros del gobierno para su uso personal. Lo más grave de su gestión es la transferencia de inmuebles confiscados a los servicios de inteligencia para ser utilizados como casas de tortura y centros clandestinos de detención. A
demás, se le señala por la desaparición de inventarios de joyas, obras de arte y efectivo durante la disolución del ente que presidía.
El otro es Juan Carlos Amarante León, nombrado superintendente de Sunahip.

Su trayectoria en el Instituto Nacional de Deportes (IND) estuvo signada por la falta de transparencia en el uso de los fondos destinados a los atletas de alto rendimiento, mientras se aprobaban presupuestos millonarios sin rendición de cuentas.
Ahora, su función será supervisar las apuestas hípicas y plataformas digitales, las mismas que han sido denunciadas por operar como mecanismos de lavado y captación de fondos paralelos fuera del tesoro nacional.
Estos nombramientos consolidan una estructura donde el manejo de bienes provenientes del crimen y los ingresos por apuestas quedan bajo el mando de operadores habituados a la opacidad y al uso de infraestructura estatal para fines represivos.
POR: @Libertaria17082

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