Aunque el escenario político en Venezuela ha cambiado, la realidad para los migrantes venezolanos sigue siendo la misma: el país aún no ofrece garantías suficientes para un regreso seguro. Esa es la lectura que deja una reciente encuesta del Observatorio de la Diáspora Venezolana, que refleja cómo millones de venezolanos en el exterior mantienen la cautela ante cualquier posibilidad de retorno a un país marcado por años de crisis.
El estudio, realizado entre el 3 de febrero y el 3 de marzo de 2026, consultó a 1.266 venezolanos en el exterior, en su mayoría con formación universitaria o de posgrado y edades entre los 50 y 69 años. Los resultados muestran que 44,7% estaría dispuesto a regresar solo si mejoran las condiciones del país, mientras que 23,7% afirma que prefiere mantenerse definitivamente fuera de Venezuela.
Las condiciones que determinan ese posible retorno son claras. La seguridad, tanto personal como institucional, encabeza la lista con 75,12%, seguida por el funcionamiento de los servicios públicos con 69,51% y las oportunidades de empleo con 57,11%. Más atrás aparecen la estabilidad política con 34,44% y la estabilidad económica con apenas 10,74%, lo que evidencia la magnitud de la desconfianza hacia la situación interna.
El análisis del Observatorio señala que la mayoría de los encuestados no toma decisiones impulsivas, sino que evalúa constantemente la evolución del país. Sin embargo, también advierte que una parte importante de la diáspora ya ha construido estabilidad en el exterior, lo que hace menos probable un retorno inmediato incluso si las condiciones mejoraran.
En paralelo, se recuerda que el éxodo venezolano sigue siendo el más grande de la región, con cerca de 7,9 millones de personas que han salido del país, según cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. De ellos, la gran mayoría permanece en América Latina y el Caribe, intentando reconstruir su vida lejos de la crisis que los obligó a migrar.
