La fantasía del “estado 51” es otra maniobra del chavismo (en este caso del rodrigato) que se aprovecha de la ingenuidad de algunos para vender una idea que jamás ha estado sobre la mesa.
No es que sea una mala propuesta: es que es inviable. No existe discusión política ni en Estados Unidos ni en Venezuela sobre algo así, más allá de un par de trinos de Trump en tono jocoso. Aun así, ves a una pequeña facción tuitera intentando imponer esa ruta como si fuera la única salida posible.
Y sí, digo que viene del chavismo porque encaja perfectamente en su manual: una “propuesta” esperanzadora, imposible de aplicar y que, en el fondo, sirve para proteger la permanencia de Delcy y compañía.
Lo único que realmente pondría en aprietos a la tiranía interina sería un llamado a elecciones libres, supervisadas por Estados Unidos, con todos los candidatos habilitados y con participación plena de la diáspora. Todo lo demás son cuentos de camino.

Analizo, escribo y provoco. Liberal de derecha, sin radicalismos. Escribo mi primer libro para incomodar con elegancia.
