La defensora de derechos humanos Tamara Suju lanzó una grave acusación sobre la presunta existencia de un método de tortura sistemático dentro de la enfermería del penal Rodeo I, en Venezuela.
Según la denuncia, en ese recinto operaría un espacio conocido como “La Cámara de Entubamiento”, descrito como uno de los mecanismos más crueles aplicados contra detenidos. El procedimiento —de acuerdo con la información difundida— consistiría en introducir tubos de gran grosor por los orificios nasales, el ano y el pene, con la intención deliberada de provocar desgarros internos, dolor extremo y sufrimiento prolongado.
Sujú afirmó que las víctimas pueden permanecer sometidas a esta práctica durante hasta tres días continuos, en condiciones que califica como inhumanas y degradantes. De confirmarse, estos hechos configurarían graves crímenes de lesa humanidad y violaciones flagrantes a convenios internacionales que prohíben la tortura bajo cualquier circunstancia.
La denuncia reaviva las alarmas sobre lo que organizaciones de derechos humanos han señalado durante años: la existencia de patrones de tortura dentro de centros de reclusión venezolanos. Hasta ahora, no ha habido pronunciamiento oficial por parte del Estado venezolano frente a estas acusaciones.
Diversas ONG han insistido en la urgencia de permitir investigaciones independientes y el acceso irrestricto a los centros penitenciarios para verificar las condiciones reales de los privados de libertad.
