En 1933, el corresponsal del New York Times en Moscú, Walter Duranty, viajó a Ucrania en el momento más crítico del Holodomor, una hambruna planificada por Stalin para someter al pueblo ucraniano.
Duranty visitó el Cáucaso norte durante diez días y afirmó que todo lo que se informaba sobre la hambruna era falso: “Cualquier informe sobre hambruna en Rusia es hoy una exageración o propaganda malintencionada”.
Ese mismo año, el periodista Gareth Jones documentó la realidad: muerte masiva por hambre y el método usado por los soviéticos para provocarla. Duranty lo llamó mentiroso y propagandista malintencionado.
A Jones se le aplicó una operación de fake news a la inversa: el que dice la verdad es etiquetado como creador de mentiras por quienes realmente mienten (estrategia muy usada hoy por el chavismo). El infame Duranty fue el verdadero propagandista que ocultó el asesinato de millones de inocentes y es el auténtico villano de esta historia.
Esto nos lleva a 2026: en Cuba se vive una de las crisis más severas. Escasea la comida, la electricidad falla a diario, no hay combustible; todo debido a las políticas socialistas fallidas.
Entonces aparece Pablo Iglesias, un socialista español que se ha hecho millonario recibiendo dinero de regímenes como los de Venezuela y Cuba, intentando blanquear la pobreza extrema que sufre el pueblo.
Se le ve hospedado en los mejores hoteles de La Habana, con transporte privado, paseando por sitios reservados solo a privilegiados.
Su tarea: crear la fake news a la inversa, negando lo que todos sabemos que ocurre en la isla. El papel despreciable de Iglesias no será olvidado y quedará en la historia como otro Duranty que mintió y se hizo corresponsable de un genocidio.

Analizo, escribo y provoco. Liberal de derecha, sin radicalismos. Escribo mi primer libro para incomodar con elegancia. @gustav0cardenas
