La monumental obra de Josué Benjamín fue presentada como símbolo de fe y homenaje a las víctimas del terremoto, pero el proyecto también genera cuestionamientos sobre el entorno familiar del joven artista y señalamientos que, de ser comprobados, deberían ser aclarados públicamente.
Redacción Bitácora58.com
Esta es la primera entrega de ¿qué hay detrás de estas multitudinarias esculturas?
La Alcaldía de Baruta develó este martes la escultura de San Miguel Arcángel, una obra realizada por el joven artista plástico Josué Benjamín, que fue presentada como un homenaje a las tres personas fallecidas en el municipio durante el doblete sísmico del pasado 24 de junio, hasta aquí todo bien, es más apela a nuestros sentimientos y nuestra aprobación.
La pieza, instalada en la entrada de Las Mercedes, alcanza casi siete metros de altura al sumar la figura del Arcángel y su pedestal. De acuerdo con la información oficial, el monumento busca representar la fe, la protección y la resiliencia de los baruteños.
Sin embargo, alrededor del proyecto también han surgido cuestionamientos relacionados con el entorno familiar del escultor y presuntos señalamientos por operaciones de legitimación de capitales presuntamente vinculadas con personas relacionadas con el régimen venezolano.
La precisión resulta especialmente importante debido a que Josué Benjamín es un joven artista que ha desarrollado su carrera desde muy temprana edad. Medios venezolanos han reseñado su trayectoria artística desde que era niño y destacan su trabajo con plastilina y posteriormente sus esculturas monumentales.
¿Quién financió la obra?
Otro punto que merece transparencia es el origen de los recursos utilizados para levantar el monumento.
Según la información divulgada por las autoridades municipales, el pedestal de cuatro metros fue construido con apoyo del sector privado local, (que empresario o empresarios están detrás de este financiamiento) mientras que la escultura de tres metros fue realizada por Benjamín.
El alcalde de Baruta, debe aclarar públicamente quién financió la obra, bajo qué modalidad se realizó la contratación y cuáles fueron los mecanismos utilizados para garantizar la transparencia de los recursos.
La escultura puede representar fe y memoria para Baruta, pero precisamente por tratarse de una obra instalada en un espacio público, cualquier cuestionamiento sobre su contratación o financiamiento debería ser respondido con documentos y explicaciones verificables.
La memoria de las víctimas del terremoto merece respeto y sobre todo transparencia. Y cualquier denuncia sobre presunto lavado de dinero o vínculos financieros con estructuras del poder venezolano debe ser investigada.
