Sobrevivieron al desastre, pero todavía no han podido volver a casa. Dos meses después de los devastadores terremotos del pasado 24 de junio, más de 700 perros y gatos permanecen refugiados en La Guaira, muchos de ellos con heridas físicas y secuelas de ansiedad tras haber sido rescatados de entre los escombros.
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Los terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, dejaron más de 6.500 muertos en Venezuela y también una tragedia silenciosa que continúa lejos de los titulares: cientos de animales que perdieron a sus familias, sus hogares y, en muchos casos, la tranquilidad que alguna vez conocieron.
Al refugio de Misión Nevado llegan animales deshidratados, heridos, asustados y algunos todavía en estado de shock. Hay perros y gatos adultos, cachorros y animales que aún parecen buscar entre los rostros de quienes los visitan a la persona que alguna vez los llamó por su nombre.
“Tenemos más de 700 animales, tanto perros como gatos (…) ellos ahorita están en resguardo. Hay adultos, hay cachorros”, explicó Angelymar Luis, encargada del refugio.
El problema es que el refugio ya no da abasto. Ha sido necesario habilitar nuevas jaulas y separar a los animales de acuerdo con sus condiciones de salud mientras voluntarios y veterinarios hacen esfuerzos para atenderlos.
Pero la solución no puede ser mantenerlos indefinidamente detrás de una reja.
La petición de los rescatistas es sencilla y profundamente humana: adoptar, abrirles una puerta y darles una segunda oportunidad.
“Lo que necesitamos es que no idealicen a un perro en específico, sino que le den la oportunidad a todos”, pidió Luis.
Una tragedia que también dejó huellas en los animales
El terremoto no solo dejó heridas visibles. Muchos de estos animales cargan con el miedo de lo que vivieron.
Además de las lesiones provocadas por los escombros, veterinarios han encontrado enfermedades graves como moquillo y parvovirus en perros, mientras que entre los gatos aparecen casos de panleucopenia y calicivirus.
En medio de esta emergencia, veterinarios voluntarios y organizaciones de protección animal instalaron puntos de atención en La Guaira para atender a cientos de mascotas.
Uno de esos equipos comenzó trabajando prácticamente desde cero, con mesas de plástico y apenas seis veterinarios fijos. Con el apoyo de donaciones, lograron convertir aquel espacio improvisado en un centro capaz de atender emergencias y realizar operaciones.
La solidaridad también permitió trasladar a más de 80 animales desde La Guaira hacia refugios en Valencia, donde ahora esperan la oportunidad de comenzar nuevamente.
No necesitan compasión, necesitan un hogar
Cada perro y cada gato que permanece en el refugio representa una historia que quedó interrumpida aquella noche.
Algunos quizá todavía tengan una familia buscándolos. Otros jamás volverán a encontrarla.
Por eso, mientras Venezuela intenta recuperarse de una tragedia que dejó miles de vidas humanas perdidas, en La Guaira permanece otra emergencia que no puede ser ignorada.
Son animales que sobrevivieron al terremoto, pero que ahora enfrentan otra batalla: pasar de un refugio saturado a un hogar donde puedan volver a sentirse seguros.
Porque para ellos, sobrevivir no fue el final de la tragedia. Fue apenas el comienzo de la espera.
