La cacería contra las estructuras criminales venezolanas que operan fuera del país sumó un nuevo capítulo. Luis Saúl Pérez Nieto, conocido con los alias de “Nairobi” o “Páez” y señalado como uno de los cabecillas del Tren de Aragua en Perú, fue capturado en Bogotá por las autoridades colombianas.
bitacora58.com
La noticia fue anunciada por el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, quien presentó la captura como un golpe directo contra el crimen organizado transnacional.
“Golpe al Tren de Aragua”, escribió inicialmente el mandatario, antes de informar que Pérez Nieto fue localizado y detenido en el sector de Fontibón, en Bogotá.
De acuerdo con la información difundida por las autoridades, “Nairobi” mantenía vínculos cercanos con Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, identificado como máximo líder del Tren de Aragua.
El historial policial internacional que pesa sobre Pérez Nieto lo vincula con presuntas operaciones de extorsión, tráfico internacional de armas, sicariato y narcotráfico en distintos países de Centroamérica y Suramérica.
El hombre se encontraba prófugo en Colombia y era buscado tanto por Perú como por Estados Unidos, por lo que ahora queda en manos de las autoridades colombianas determinar cuál será su destino y si será puesto a disposición de alguno de esos países.
La captura también tiene una lectura política. De la Espriella busca marcar distancia con la imagen de Colombia como territorio utilizado por organizaciones criminales para esconderse, operar o reorganizarse.
“El mensaje para el crimen transnacional es claro: Colombia no será refugio ni santuario de ningún criminal”, afirmó el mandatario, quien aseguró que las autoridades perseguirán a los integrantes de estas estructuras “vengan de donde vengan”.
La detención de “Nairobi” coloca nuevamente al Tren de Aragua bajo los reflectores internacionales y demuestra que la expansión de estas organizaciones criminales ya no es un problema limitado a Venezuela. Sus tentáculos han cruzado fronteras y convertido a varios países de la región en escenarios de una batalla cada vez más dura contra el crimen organizado.
