Washington mueve sus fichas sobre Venezuela y amplía las operaciones autorizadas en petróleo, gas, oro, minería y telecomunicaciones
El gobierno de Estados Unidos dio este jueves un nuevo giro a su política económica hacia Venezuela. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, OFAC, actualizó ocho licencias generales relacionadas con el país y abrió nuevas ventanas para operaciones vinculadas con el petróleo, gas, minería, telecomunicaciones y suministro de diluyentes.
Las nuevas disposiciones sustituyen las versiones anteriores de las licencias 46, 47, 48, 50, 51, 52, 54 y 61, aunque mantienen importantes restricciones sobre entidades sancionadas, embarcaciones bloqueadas, determinados países y mecanismos de pago.
La medida representa una ampliación significativa de las operaciones que determinadas empresas estadounidenses podrán realizar con Venezuela y sus sectores estratégicos.
Petróleo venezolano vuelve a ganar espacio
Uno de los cambios más importantes aparece en la nueva Licencia General 46D. La autorización permite a determinadas empresas estadounidenses establecidas antes del 29 de enero de 2025 realizar operaciones relacionadas con el levantamiento, exportación, venta, almacenamiento, comercialización, compra, entrega y transporte de petróleo venezolano.
También contempla su refinación cuando el destino de importación sea Estados Unidos y amplía las operaciones autorizadas para determinados productos petroquímicos venezolanos, incluidos fertilizantes y algunos precursores químicos.
La autorización, sin embargo, no equivale a un levantamiento general de las sanciones. OFAC mantiene condiciones específicas y controles sobre quién puede participar, cómo pueden realizarse las operaciones y hacia dónde pueden dirigirse los pagos.
La nueva Licencia 50C también permite determinadas operaciones petroleras y gasíferas de seis grandes compañías internacionales expresamente identificadas por OFAC. Se trata de BP, Chevron, Eni, Maurel & Prom, Repsol y Shell, además de sus subsidiarias.
En estos casos, los pagos correspondientes a impuestos o regalías petroleras y gasíferas que deban realizarse a entidades bloqueadas tendrán que dirigirse a los fondos de depósito establecidos por el Gobierno estadounidense o a la cuenta que este determine.
Pdvsa también queda bajo un nuevo esquema
La Licencia General 52B amplía determinadas transacciones de compañías estadounidenses con Petróleos de Venezuela y con empresas en las que Pdvsa tenga una participación directa o indirecta de al menos 50 %.
Pero Washington mantiene líneas rojas. La licencia no autoriza determinadas operaciones relacionadas con bonos y deudas del régimen venezolano o Pdvsa ni permite utilizar estas autorizaciones para transferir, embargar o afectar mediante procedimientos judiciales activos bloqueados.
Tampoco quedan abiertas las puertas para realizar operaciones con todas las personas sancionadas por OFAC. La excepción contempla a Pdvsa y determinadas entidades cubiertas específicamente por la licencia.
Oro y minería entran en el nuevo tablero
El sector minero también recibió una modificación relevante
La Licencia General 51C permite a determinadas empresas estadounidenses establecidas antes del 29 de enero de 2025 exportar, reexportar, vender, comprar, almacenar, transportar y procesar minerales de origen venezolano, incluido el oro.
Sin embargo, la autorización no significa que las empresas puedan comenzar libremente a explorar o extraer minerales dentro de Venezuela. OFAC mantiene prohibiciones sobre determinadas actividades de exploración, desarrollo, extracción, procesamiento, refinación y producción, así como sobre la creación de nuevas empresas conjuntas destinadas a esas operaciones.
En paralelo, la Licencia 54B permite suministrar desde Estados Unidos bienes, tecnología, software y servicios destinados a determinadas actividades relacionadas con las operaciones mineras venezolanas.
Telecomunicaciones también reciben luz verde
Washington también amplió el margen de acción para las empresas estadounidenses en las telecomunicaciones venezolanas mediante la Licencia General 61A.
La autorización abarca equipos, tecnología, software y servicios destinados a instalar, mantener, reparar, modernizar y operar sistemas de telecomunicaciones.
Esto incluye telefonía, internet, transmisión de datos, radio, televisión, servicios de agencias de noticias, enlaces satelitales y cables submarinos.
También quedan contemplados servicios de logística, seguros, almacenamiento, interconexión, roaming, arrendamiento de capacidad e infraestructura y mantenimiento de redes y cables submarinos.
No obstante, OFAC mantiene la prohibición de crear nuevas empresas conjuntas para desarrollar o invertir en el sector venezolano de telecomunicaciones.
El cambio que puede alterar los contratos
Uno de los puntos más llamativos de la nueva normativa está en los contratos:
OFAC eliminó la obligación de que determinados contratos autorizados con el Gobierno venezolano, Pdvsa, Minerven y otras entidades bloqueadas establezcan que deben ser interpretados bajo las leyes de un estado o jurisdicción de Estados Unidos.
La propia OFAC explicó que el cambio responde a reformas relacionadas con las inversiones realizadas por el Gobierno venezolano desde enero de 2026. Washington afirma que continúa respaldando la reinversión de empresas estadounidenses en Venezuela como parte de sus objetivos de seguridad nacional en el hemisferio occidental.
Pero la letra pequeña sigue siendo contundente.
Los contratos todavía deberán establecer que cualquier procedimiento de resolución de disputas relacionado con el contrato o su incumplimiento se desarrolle en Estados Unidos, Reino Unido, Francia o Singapur.
OFAC aclaró que esta condición establece el lugar donde deberá resolverse la disputa y no necesariamente la legislación que regirá el contrato.
Washington flexibiliza, pero no suelta el control
Las nuevas licencias mantienen restricciones sobre operaciones relacionadas con Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba y, en determinadas autorizaciones, también sobre personas o entidades vinculadas con China.
Además, continúan prohibidas determinadas operaciones con embarcaciones bloqueadas, pagos que no sean comercialmente razonables y transacciones realizadas mediante oro, deuda o determinadas monedas digitales y tokens emitidos por o en nombre del Gobierno venezolano, incluido el petro.
OFAC también mantiene obligaciones de reporte y mecanismos de debida diligencia para las empresas que utilicen estas licencias.
En el caso de las operaciones mineras, las compañías deberán presentar documentación sobre sus planes de control de la cadena de custodia de los minerales y cumplir con reportes periódicos.
Una nueva etapa para los negocios con Venezuela
La decisión de Washington confirma que la política estadounidense hacia Venezuela está entrando en una etapa mucho más orientada a controlar y canalizar la actividad económica que a mantener un bloqueo absoluto sobre los sectores estratégicos.
Petróleo, gas, oro, minería, telecomunicaciones y servicios vinculados a estas áreas quedan ahora bajo un esquema de autorizaciones específicas que puede permitir el regreso o la ampliación de operaciones de empresas estadounidenses.
Pero el mensaje de Washington también es claro. No se trata de un cheque en blanco para el régimen venezolano.
Estados Unidos está abriendo determinadas puertas económicas mientras conserva el control sobre los flujos de dinero, las empresas participantes, los activos bloqueados, los países involucrados y las condiciones contractuales.
Las ocho nuevas licencias entraron en vigor este 27 de agosto de 2026 y constituyen una de las modificaciones más amplias realizadas este año al régimen de sanciones sobre Venezuela.
