La propuesta del economista estadounidense Steve Hanke de eliminar el bolívar y abolir el Banco Central de Venezuela vuelve a encender el debate económico en el país. Mientras Hanke plantea una dolarización formal como vía para acabar con la inestabilidad monetaria, economistas venezolanos advierten que abandonar la moneda nacional no garantiza por sí solo el crecimiento ni la recuperación de la economía.
Por: Adrián Salvatierra
La dolarización formal propuesta por Steve Hanke genera posiciones encontradas entre los economistas venezolanos. Hermes Pérez y Henkel García reconocen que puede contribuir a reducir la inflación, pero advierten que no garantiza crecimiento ni competitividad. Ambos consideran fundamental reconstruir las instituciones económicas y establecer reglas fiscales y monetarias estrictas antes de definir el futuro de la moneda venezolana.
El economista Hermes Pérez, profesor universitario y exjefe de la mesa de cambio del Banco Central de Venezuela, reconoció que la dolarización puede tener como ventaja una reducción de la inflación, pero advirtió que también presenta importantes limitaciones. A su juicio, esta medida no resuelve por sí misma los problemas estructurales de un país ni garantiza el éxito económico.
En la misma línea, el analista financiero Henkel García sostuvo que la pérdida de una moneda propia podría generar consecuencias desfavorables en el mediano y largo plazo. Aunque reconoció que la dolarización puede solucionar algunos problemas en el corto plazo, señaló que no constituye la única vía para conseguir una moneda estable.
García puso como ejemplo a Perú, país que logró fortalecer su moneda y mantener una política monetaria propia sin recurrir a una dolarización oficial. Según el economista, la experiencia peruana demuestra que una economía puede alcanzar estabilidad monetaria sin renunciar necesariamente a su moneda nacional.
Uno de los principales riesgos señalados por García está relacionado con la competitividad. Una eventual dolarización oficial dejaría a Venezuela expuesta a los movimientos de la moneda estadounidense y podría complicar la capacidad de competir de los sectores no petroleros, especialmente si el dólar se fortalece frente a otras monedas.
El analista cuestionó especialmente cómo podría Venezuela enfrentar una eventual pérdida de competitividad de sus productos no petroleros bajo un esquema completamente dolarizado. A su juicio, esto podría convertirse en un obstáculo para diversificar las exportaciones y reducir la histórica dependencia de los ingresos petroleros.
Como alternativa, García planteó una profunda reinstitucionalización del Estado, incluyendo el fortalecimiento del Banco Central de Venezuela, el sistema de justicia y las instituciones económicas. También defendió la permanencia del bolívar, pero sometido a estrictas reglas de emisión y acompañado de normas fiscales rígidas que impidan repetir los desequilibrios que han provocado la destrucción del poder adquisitivo de los venezolanos.
Pérez también coincidió en que Venezuela necesita instituciones independientes, sólidas e inclusivas capaces de generar confianza y establecer reglas económicas previsibles.
El debate, por tanto, no se limita a decidir entre bolívar o dólar. El verdadero desafío para Venezuela será reconstruir la confianza en sus instituciones, recuperar la disciplina fiscal y monetaria y crear las condiciones necesarias para que cualquier reforma monetaria pueda sostenerse en el tiempo.
