Un mes después del devastador doble terremoto que sacudió a Venezuela, en La Guaira todavía hay familias que no se atreven a dormir tranquilas dentro de sus propias casas.
En el sector La Lucha, en Catia La Mar, decenas de vecinos se reunieron este viernes para rezar un Rosario en memoria de las nueve personas de la comunidad que perdieron la vida durante el desastre. Pero el homenaje no fue solo un acto de despedida. También fue el reflejo de una herida que todavía permanece abierta.
«No se ha superado, mucho miedo, muchas expectativas. ¿Qué va a ser de nosotros?», relató Mervin Tera, un peluquero de 44 años que, como muchos otros residentes, asegura que la incertidumbre sigue formando parte de la vida diaria.
Hay personas que todavía duermen en carpas o a las afueras de sus viviendas. No porque hayan olvidado lo ocurrido, sino precisamente porque lo recuerdan demasiado bien. Cada ruido, cada movimiento y cada temblor puede despertar el miedo de volver a vivir aquella tragedia.
Hace apenas un mes, la comunidad celebraba el día de San Juan Bautista. Los tambores y la alegría de la festividad llenaban las calles. Poco después, la tierra tembló y aquella celebración se transformó en una de las tragedias más dolorosas que ha vivido el país.
Para los habitantes de La Lucha, el terremoto no solo destruyó viviendas. También dejó familias incompletas, heridos físicos y profundas heridas emocionales que todavía no han podido sanar.
Jesús Velásquez perdió a su hija mayor, a un primo y a un tío. También perdió a varios vecinos que formaban parte de su comunidad. Hoy, su petición no es complicada ni grandilocuente. Solo pide fuerza para continuar.
Y quizás ahí se encuentra la verdadera dimensión de esta tragedia. Un mes después, mientras los balances oficiales hablan de miles de fallecidos, heridos y personas que quedaron sin vivienda, detrás de cada cifra existe una historia, una familia y un dolor que no desaparece cuando las cámaras se van.
La Guaira sigue de pie, pero todavía no está completamente en calma. Sus habitantes intentan reconstruir sus casas, sus comunidades y, sobre todo, sus vidas. El Rosario de este viernes fue una oración por los muertos, pero también un grito silencioso de quienes siguen vivos y todavía necesitan respuestas, seguridad y apoyo.
Porque después de una tragedia de esta magnitud, reconstruir no significa únicamente levantar paredes. También significa ayudar a una población que aún duerme con miedo, que todavía espera respuestas y que intenta aprender a vivir con una ausencia que el tiempo, por sí solo, no puede borrar.
AME2647. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Una persona enciende velas durante un homenaje a las victimas por los terremotos del pasado 24 de junio, este viernes en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña RAME2648. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Personas participan en un homenaje a las victimas por los terremotos del pasado 24 de junio de 2026, mientras expresan que todavía viven con «nervios» y miedo, por lo que algunos prefieren dormir a las afueras de sus viviendas, este viernes en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña RAME2648. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Personas participan en un homenaje a las victimas por los terremotos del pasado 24 de junio de 2026, mientras expresan que todavía viven con «nervios» y miedo, por lo que algunos prefieren dormir a las afueras de sus viviendas, este viernes en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña RAME2649. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Una persona participa en un homenaje a las victimas por los terremotos del pasado 24 de junio, este viernes en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña RAME2653. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Personas encienden velas durante un homenaje a las victimas por los terremotos del pasado 24 de junio, este viernes en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña RAME2648. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Personas participan en un homenaje a las victimas por los terremotos del pasado 24 de junio de 2026, mientras expresan que todavía viven con «nervios» y miedo, por lo que algunos prefieren dormir a las afueras de sus viviendas, este viernes en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña RAME2648. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Personas participan en un homenaje a las victimas por los terremotos del pasado 24 de junio de 2026, mientras expresan que todavía viven con «nervios» y miedo, por lo que algunos prefieren dormir a las afueras de sus viviendas, este viernes en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña RAME2648. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Personas participan en un homenaje a las victimas por los terremotos del pasado 24 de junio de 2026, mientras expresan que todavía viven con «nervios» y miedo, por lo que algunos prefieren dormir a las afueras de sus viviendas, este viernes en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña RAME2648. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Fotografía que muestra cofres fúnebres de victimas por los terremotos del pasado 24 de junio, este viernes durante un homenaje en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña RAME2648. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Personas participan en un homenaje a las victimas por los terremotos del pasado 24 de junio de 2026, mientras expresan que todavía viven con «nervios» y miedo, por lo que algunos prefieren dormir a las afueras de sus viviendas, este viernes en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña RAME2678. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Personas participan en un homenaje a las victimas por los terremotos del pasado 24 de junio de 2026, mientras expresan que todavía viven con «nervios» y miedo, por lo que algunos prefieren dormir a las afueras de sus viviendas, este viernes en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña RAME2648. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 24/07/2026.- Personas participan en un homenaje a las victimas por los terremotos del pasado 24 de junio de 2026, mientras expresan que todavía viven con «nervios» y miedo, por lo que algunos prefieren dormir a las afueras de sus viviendas, este viernes en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R