Venezuela aún no se recupera de la dolorosa pérdida de Víctor Quero y de su señora madre, Carmen Quero, una tragedia que conmovió profundamente a toda la nación. Sin embargo, los casos de presos políticos continúan golpeando el corazón de millones de venezolanos, especialmente de aquellos hombres y mujeres trabajadores que durante años han permanecido en silencio por temor, amenazas y persecución.
Hoy queremos contarles la historia de Arturo Sairias Gómez, un venezolano cuya vida cambió para siempre el 4 de agosto de 2025. Desde ese día, él y su familia han enfrentado una dura realidad marcada por la incertidumbre, la angustia y la lucha constante por la justicia.
El 4 de agosto de 2025, ese día, mientras cumplía con sus responsabilidades como jefe de línea en el Terminal La Bandera de Caracas, fue detenido por funcionarios de seguridad sin que existiera una orden judicial en su contra, según denuncian sus familiares.
Sairias Gómez, titular de la cédula de identidad V-12.763.060, se desempeñaba como jefe de línea o gerente de operaciones en el Terminal La Bandera, en Caracas, fue detenido por funcionarios del Departamento de Investigaciones Penales de la Policía Nacional Bolivariana, vestidos de civil, mientras realizaba sus labores habituales. No se presentó orden judicial en el momento de la aprehensión.
Durante 164 días su paradero fue desconocido para sus allegados. No fue sino hasta enero de 2026 cuando confirmaron que estaba recluido en El Rodeo I.
A finales de julio y principios de agosto del 2025, el gobierno denunció un presunto plan para colocar explosivos en la Plaza Venezuela de Caracas. Diosdado Cabello informó de la captura de al menos 13 personas vinculadas a la trama, entre ellas Arturo Sairias Gómez. Las autoridades señalaron a los detenidos como parte de una red que incluía apoyo externo.
Arturo es descrito por quienes lo conocen como un hombre trabajador, honesto y dedicado por completo a su familia. Sin militancia política y alejado de cualquier actividad partidista, su rutina giraba en torno al trabajo y al bienestar de sus seres queridos. Sin embargo, desde aquel día permanece recluido, engrosando la lista de presos politicos a los que se le fabricaron falsas pruebas.
Detenido injustamente en El Rodeo I, Artuto es un trabajador del transporte, vinculado al «Caso Plaza Venezuela» por una llamada para reservar un pasaje, si, ese es fue delito, recibir una llamda para reservar un pasaje.
La detención ha generado profunda preocupación entre familiares, amigos y defensores de los derechos humanos, quienes cuestionan las razones de su encarcelamiento y denuncian violaciones al debido proceso.
En un emotivo testimonio ofrecido al periodista Seir Contreras, la esposa y la hermana de Arturo, Marisa Gómez, rompieron el silencio para relatar el drama que enfrenta la familia desde hace más de diez meses. Entre lágrimas, describieron la incertidumbre, el dolor y la impotencia de ver a un ser querido tras las rejas sin que, afirman, existan pruebas que justifiquen su detención.
«Lo único que hizo Arturo fue salir a trabajar como todos los días», expresaron sus familiares, quienes exigen que se revisen las circunstancias de su caso y que se respeten sus derechos fundamentales.
El caso de Arturo Sairias Gómez se suma a las denuncias sobre detenciones arbitrarias que continúan siendo reportadas en Venezuela por organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos. Diversos sectores advierten que estas prácticas afectan no solo a quienes son encarcelados, sino también a familias enteras que quedan atrapadas en una larga espera por justicia.
Mientras Arturo permanece en prisión, sus seres queridos mantienen viva la esperanza de volver a abrazarlo en libertad. Los presos politicos se han convertido en un símbolo de la lucha de muchas familias venezolanas que exigen transparencia, debido proceso y sobre todo respeto a los derechos humanos.
Hoy, 11 de junio Arturo esta de cumpleaños, pero gracias a un sistema corrupto, no puede estar junto a sus seres amados.
Hoy, su esposa, su hermana y quienes conocen su historia levantan la voz para exigir lo que consideran un reclamo elemental, justicia, libertad y el fin de las detenciones arbitrarias, en el país tutelado por los Estados Unidos.
Su salud se deteriora cada día más. Le negaron la Amnistía y el proceso judicial está detenido.
