Hace 19 años Venezuela presenció una de las noches más oscuras de su historia contemporánea. A las 11 y 59 de la noche del 27 de mayo de 2007, la pantalla de Radio Caracas Televisión se fue a negro y con ella comenzó una nueva etapa de censura, miedo y control absoluto sobre la información en el país.
El emblemático canal 2, fundado por William H. Phelps el 15 de noviembre de 1953, no solo entretenía a millones de venezolanos. Durante más de cinco décadas fue parte de la memoria colectiva de un país que todavía respiraba democracia, pluralidad y debate. Pero el chavismo decidió que la crítica era un delito y que la libertad de expresión debía ser exterminada para consolidar su proyecto de poder.
El entonces presidente Hugo Chávez anunció meses antes, en cadena nacional, que no renovaría la concesión de RCTV. Lo hizo con el tono autoritario que marcaría el destino de Venezuela durante las siguientes décadas. Aquella decisión unilateral fue el primer gran aviso de lo que venía después persecución, cierre de medios, periodistas exiliados y una nación condenada al silencio.
Miles de venezolanos salieron a las calles para protestar. Jóvenes, periodistas, estudiantes y familias enteras entendieron que no estaban cerrando solamente un canal de televisión. Estaban apagando una ventana de libertad en un país que comenzaba a hundirse bajo el peso del autoritarismo chavista.
Desde aquella noche, Venezuela no volvió a ser la misma. El chavismo destruyó el equilibrio informativo, convirtió los medios públicos en aparatos de propaganda y sembró el terror entre quienes todavía se atrevían a denunciar la corrupción, el hambre y el colapso nacional. Lo que siguió fue la demolición progresiva del país hospitales destruidos, millones de venezolanos huyendo al extranjero, salarios pulverizados y una sociedad acostumbrada a sobrevivir entre apagones, censura y miseria.
Hoy, 19 años después, la herida sigue abierta mientras el país permanece secuestrado bajo el interinato de Delcy Rodríguez, una de las figuras más cuestionadas del régimen chavista. Venezuela continúa atrapada en un modelo que convirtió la persecución política y el control de la información en herramientas de poder.
Muchos jóvenes de hoy jamás pudieron ver una novela, un noticiero o una cuña navideña de RCTV. Crecieron en una Venezuela mutilada, donde el chavismo acabó con medios, empresas, sueños y hasta con la esperanza de generaciones enteras. Porque aquella pantalla en negro no fue solo el cierre de un canal. Fue el inicio oficial de la oscuridad que todavía consume al país.
No importa cuando leas esto, estará vigente de por vida.
