La caída política y judicial de José Luis Rodríguez Zapatero terminó golpeando uno de los capítulos más oscuros y dolorosos del chavismo el negocio de la comida de millones de venezolanos condenados a sobrevivir entre hambre miseria y humillación.
Lo que durante años fue presentado como “cooperación” y “programas sociales” hoy vuelve a aparecer bajo sospecha en una investigación que sacude a España y vuelve a desnudar la podredumbre del sistema chavista construido sobre el sufrimiento de un pueblo destruido.
La Audiencia Nacional española imputó a Zapatero por presuntos delitos de organización criminal tráfico de influencias y falsedad documental dentro del caso Plus Ultra una trama que según el juez habría funcionado mediante una estructura estable para obtener beneficios económicos y mover fondos bajo sospecha.
Pero el detalle que convierte este escándalo en una bomba política internacional es la conexión con fondos provenientes de PDVSA y del sistema CLAP el mismo mecanismo utilizado por el chavismo para controlar alimentar y someter a millones de venezolanos mientras el país se hundía en la pobreza extrema.
Durante años Venezuela vio cómo las cajas CLAP llegaban con productos vencidos sobrevalorados o simplemente desaparecían mientras una élite ligada al poder acumulaba fortunas obscenas. Familias enteras hacían colas interminables por harina arroz o aceite mientras el aparato propagandístico de Miraflores hablaba de “protección social”. En realidad el hambre se convirtió en negocio.
El nombre de Alex Saab ya había sido señalado internacionalmente por las operaciones alrededor del CLAP y las investigaciones sobre sobreprecios empresas fantasmas y lavado de dinero. Ahora el expediente español vuelve a tocar ese universo financiero donde convergen petróleo venezolano offshore influencias políticas y dinero manchado por la tragedia social venezolana.
Durante años Zapatero se mostró como mediador y defensor del chavismo. Viajaba constantemente a Caracas aparecía sonriente junto a Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez mientras en Venezuela aumentaban las denuncias de persecuciones torturas presos políticos y desapariciones forzadas.
Muchos venezolanos denunciaron entonces que Zapatero no actuaba como árbitro neutral sino como operador político del régimen. Hoy aquellas sospechas adquieren otra dimensión después de que la justicia española lo ubicara presuntamente dentro de una estructura de influencias y movimientos financieros bajo investigación.
La destrucción de Venezuela no ocurrió sola. Fue el resultado de años de corrupción saqueo impunidad y complicidades internacionales que permitieron al chavismo convertir el hambre en herramienta de control político. Mientras millones escapaban caminando del país otros negociaban contratos rescates financieros y estructuras opacas desde oficinas de lujo lejos de las colas y de los apagones.
Y ahora en medio del colapso institucional venezolano muchos ya hablan del interinato silencioso de Delcy Rodríguez como la figura que realmente administra el poder mientras Maduro intenta sostener una narrativa agotada frente a un país devastado.
Zapatero negó todas las acusaciones y aseguró que jamás realizó gestiones ilegales vinculadas al rescate de Plus Ultra.
Sin embargo la imagen del hombre que durante años defendió al chavismo quedó golpeada por una investigación que vuelve a poner sobre la mesa la pregunta que persigue a Venezuela desde hace más de dos década , cuántos hicieron fortuna mientras un país entero se moría de hambre.
