Alex Saab, empresario colombiano-venezolano y exfuncionario del gobierno de Nicolás Maduro, fue deportado este sábado desde Venezuela hacia Estados Unidos, según confirmó el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime). La medida marca la segunda vez que Saab queda bajo custodia estadounidense, luego de haber sido extraditado desde Cabo Verde en 2021 y posteriormente indultado por el entonces presidente Joe Biden en 2023.
De acuerdo con información publicada por el diario español ABC, Saab viajó rumbo a Miami para quedar nuevamente a disposición de la Fiscalía del Distrito Sur de Florida. Esta vez enfrenta una nueva investigación vinculada a presuntos casos de corrupción relacionados con PDVSA, la petrolera estatal venezolana, distinta al proceso por el que recibió el indulto presidencial hace dos años.

La nueva causa, coordinada por el fiscal Jason A. Reding Quiñones, estaría bajo secreto de sumario y abre un nuevo frente judicial contra quien durante años fue considerado uno de los operadores financieros más importantes del chavismo y hombre de máxima confianza de Maduro.
En un comunicado oficial, el gobierno venezolano indicó que la deportación se realizó debido a que Saab “se encuentra incurso en la comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América”.
La decisión representa un giro significativo en la posición de Caracas. Durante años, el oficialismo venezolano defendió a Saab como víctima de persecución política y llegó a otorgarle estatus diplomático. Tras su liberación en 2023, Maduro lo recibió públicamente y posteriormente lo nombró ministro de Industria y Producción Nacional.
Sin embargo, según reveló ABC, Saab habría sido detenido en Caracas desde febrero como parte de una operación coordinada entre autoridades venezolanas y estadounidenses. La detención estaría relacionada con exigencias de cooperación formuladas por la administración de Donald Trump en investigaciones abiertas contra figuras del entorno chavista.
Washington habría solicitado acceso a documentación financiera, interrogatorios y mecanismos de cooperación relacionados con presuntas redes de corrupción, lavado de dinero y contratos irregulares asociados al gobierno venezolano.
Uno de los principales obstáculos para concretar la entrega era la prohibición constitucional venezolana de extraditar a ciudadanos nacionales. Por ello, Caracas evitó utilizar el término “extradición” y calificó la medida como una “deportación”, aunque en la práctica el resultado fue el traslado de Saab a territorio estadounidense.
Según el reporte, Saab figuraba entre las principales personas de interés para la justicia estadounidense junto al empresario Raúl Gorrín. Las investigaciones buscan reconstruir presuntas rutas financieras, esquemas de sobornos y operaciones de blanqueo de capitales vinculadas al chavismo.
La lista de personas investigadas incluiría además a Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro; Walter Jacob Gavidia Flores; Tareck El Aissami; Samark López Bello y Pedro Luis Martín-Olivares, entre otros altos funcionarios y empresarios ligados al oficialismo venezolano.
Para analistas citados por ABC, la deportación de Saab refleja una nueva etapa en la relación entre Caracas y Washington, marcada por una cooperación limitada pero creciente entre ambos gobiernos en temas judiciales y de seguridad.
La pregunta que les dejo a mis queridos lectores es la siguiente: ¿Se darán otro abrazo Nicolas Maduro y Alex Saab si se llegasen a cruzar en algún momento?
Por Bitacora58
