El llamado “Festival por la Paz”, organizado por el oficialismo este 1 de mayo en la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, terminó muy lejos de la imagen multitudinaria que había sido promovida durante días. Lo que se presentó como el gran cierre de la denominada Gran Peregrinación Nacional derivó en un evento marcado por la baja asistencia, la ausencia de figuras estelares y una evidente desconexión con el público.
El concierto había sido anunciado con una ambiciosa cartelera que incluía a decenas de artistas nacionales e internacionales, con más de ocho tarimas y una jornada que se extendería durante todo el día . Incluso voceros oficiales aseguraron la participación de nombres de alto perfil como parte de una estrategia para atraer multitudes y convertir el evento en una demostración de respaldo popular .
Sin embargo, en los días previos comenzó a desmoronarse la expectativa. Artistas como Óscar D’León, Servando y Florentino y Porfi Baloa desmintieron públicamente su participación, dejando en evidencia inconsistencias en la promoción del evento. La falta de estas figuras debilitó de forma significativa el atractivo de la convocatoria incluso antes de que iniciara.
El día del concierto, imágenes difundidas en redes sociales mostraron amplios espacios vacíos, tarimas con poca afluencia y presentaciones ante grupos reducidos. Ni la gratuidad del acceso ni la ubicación estratégica del recinto lograron revertir el desinterés. Lo que debía ser una celebración masiva terminó convirtiéndose en una jornada deslucida, sostenida principalmente por artistas locales y sin el impacto prometido.
El contraste entre la expectativa generada y la realidad evidenciada alimenta las dudas sobre la capacidad de movilización espontánea del oficialismo en este tipo de convocatorias. A pesar del despliegue logístico y propagandístico, el resultado final dejó una imagen incómoda para sus organizadores: un evento diseñado para mostrar fuerza que terminó exponiendo debilidad.
