Muchos habitantes de la península de Paraguaná, en el estado Falcón, utilizan el servicio de Western Union a través de la empresa Zoom para recibir las remesas enviadas por sus familiares desde el extranjero. Sin embargo, el proceso para retirar el dinero se ha convertido en una experiencia difícil y agotadora, similar a las largas colas registradas en años anteriores para adquirir productos básicos.
En la ciudad de Punto Fijo, usuarios provenientes de los municipios Carirubana, Falcón y Los Taques se concentran en las oficinas de Zoom, donde deben hacer filas desde tempranas horas de la madrugada, e incluso pernoctar, especialmente en quincenas o primeros días de mes, cuando la demanda es mayor. La espera ocurre bajo condiciones adversas, sin sombra ni protección contra el intenso sol característico de la región.
Uno de los principales problemas denunciados es la escasez de efectivo en dólares. Aunque las familias en el exterior pagan una comisión para que el dinero sea entregado en divisas, en muchos casos los usuarios reciben bolívares mediante pago móvil, calculados a la tasa oficial del Banco Central de Venezuela, lo que reduce el poder adquisitivo de las remesas.
“Cuando salimos ya no tenemos el dinero completo. Pagamos para recibir en efectivo y terminan dándonos bolívares”, expresó una usuaria afectada, quien señaló que los fondos enviados por su hijo desde Colombia no cumplen con lo esperado, afectando incluso planes familiares como reparaciones de vivienda.
Otros usuarios coinciden en que la situación es recurrente. Denuncian que la disponibilidad de efectivo ha disminuido progresivamente y que en ocasiones solo se entregan montos limitados en dólares, mientras el resto se cancela en bolívares.
Además de la falta de efectivo, los usuarios también critican el trato recibido en las oficinas, especialmente hacia los adultos mayores que deben hacer largas esperas para poder cobrar su dinero. Señalan que, pese a pagar comisiones por el servicio, la atención y las condiciones no son las adecuadas.
En general, los habitantes consideran que esta modalidad de cobro de remesas, aunque necesaria ante la falta de alternativas, ha perdido calidad con el tiempo y requiere mejoras urgentes para garantizar un servicio más eficiente y digno.
