Al cumplirse 100 días en el poder de Delcy Rodríguez, crece el descontento entre amplios sectores de la población venezolana, marcado por críticas a la falta de cambios estructurales, la persistencia de la crisis económica y las dudas sobre una verdadera transición política.
En las calles y en redes sociales, ciudadanos han expresado una evaluación mayoritariamente negativa de la gestión. Diversas consultas digitales reflejan una tendencia de rechazo, con opiniones que califican estos primeros meses como “malos” o “muy malos”, evidenciando frustración ante la ausencia de mejoras tangibles en la calidad de vida.
El malestar también se percibe en testimonios recogidos en distintas regiones del país. Habitantes aseguran que, lejos de mejorar, la situación económica y social se ha agravado. “Estamos peor”, es una de las frases que se repite entre quienes cuestionan el rumbo del gobierno, mientras crece el reclamo por soluciones concretas y un cambio político real.
Aunque se ha hecho creer que el Ejecutivo ha impulsado medidas como anuncios de aumento salarial y reformas para atraer inversión extranjera, estas iniciativas no han logrado disipar el escepticismo ciudadano. Venezuela continúa enfrentando una inflación elevada, bajos ingresos y dificultades para cubrir necesidades básicas, lo que alimenta la inconformidad social.
Si bien se han producido gestos de apertura, como una ley de amnistía «chucuta» que ha servido para liberara detenidos que poco o nada han tenido que ver con ser presos políticos, que aun siguen más de 485 presos politicos y acercamientos internacionales, no se han desmontado los mecanismos de control político ni se han registrado avances significativos en materia de derechos humanos.
Además, persisten las críticas por la continuidad de detenciones por motivos políticos y restricciones a las libertades civiles, lo que refuerza la percepción de que los cambios han sido más formales que reales.
En este contexto, los venezolanos del común se enfrentan los primeros 100 días del nuevo comunismo, al que llamaremos «delcisismo» con una mezcla de incertidumbre y desconfianza. Mientras siguen insistiendo en la necesidad de tiempo para estabilizar el país, sectores de la sociedad advierten que la paciencia se agota y que las demandas por mejoras concretas y garantías democráticas son cada vez más urgentes.
Desde Bitacora58 decimos: ¡ESTAN JUGANDO CON LA PACIENCIA DEL VENEZOLANO, Y SE LES PUEDE SALIR DE CONTROL!
