La misión Artemis II de la NASA entra en su etapa más desafiante con el regreso de la nave Orión, que deberá atravesar la atmósfera terrestre a más de 40.000 kilómetros por hora, soportando temperaturas cercanas a los 2.700 °C antes de amerizar en el océano Pacífico.
Según informó la agencia espacial, el reingreso y amerizaje, conocido como splashdown, está previsto para las 20:07 (hora EDT). El descenso ocurrirá frente a las costas de San Diego y representa el tramo más peligroso de la misión, considerado además uno de los mayores retos tecnológicos del programa lunar estadounidense.
La nave inicia su retorno tras completar una travesía de más de 1.100.000 kilómetros alrededor de la Luna, superando la distancia alcanzada por misiones tripuladas anteriores.
A bordo viajan los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes se convirtieron en los primeros en rodear la Luna en más de medio siglo. Ahora, enfrentan una maniobra de descenso que exige máxima precisión.
El ingreso a la atmósfera debe realizarse con un ángulo exacto de -5,8 grados respecto al horizonte. Un error mínimo podría resultar crítico: una trayectoria demasiado plana haría que la cápsula rebote y pierda control, mientras que un ángulo excesivo incrementaría el estrés térmico y estructural.
La secuencia comienza con la separación del módulo de servicio, lo que deja expuesto el escudo térmico. Luego, los motores de control de reacción orientan la nave para el ingreso atmosférico.
Durante esta fase, la cápsula se desplaza a velocidades superiores a los 40.000 km/h, generando un plasma incandescente que la envuelve y bloquea las comunicaciones con el control de misión durante varios minutos.
El escudo térmico, compuesto por una estructura de titanio y recubierto con bloques de Avcoat, es clave para la supervivencia de la tripulación. Este sistema debe soportar la abrasión del plasma sin permitir que el calor penetre el módulo habitable.
El antecedente de la misión Artemis I encendió alertas tras detectarse desprendimientos de material en el escudo térmico. A raíz de ello, la NASA revisó el diseño y ajustó la trayectoria de reingreso, optando por un ángulo más pronunciado para reducir la exposición al calor.
Durante los aproximadamente ocho minutos de descenso, se concentra la mayor tensión de la misión. “Estamos trabajando con los militares para garantizar que, si ocurre un evento fuera de lo nominal, haya fuerzas de rescate listas”, explicó Lili Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación de Artemis.
El operativo contempla escenarios adversos, como condiciones climáticas desfavorables o un amerizaje fuera de la zona prevista. La cápsula deberá descender dentro de una franja de 3.704 kilómetros en el Pacífico, con apoyo de aviones, helicópteros y equipos desplegados desde Pearl Harbor.
Con esta maniobra, la misión Artemis II pone a prueba tecnologías clave para el regreso de la humanidad a la Luna, en una etapa decisiva para el futuro de la exploración espacial.
