En una jornada marcada por la tensión social y política, Diosdado Cabello, volvió a insistir en el discurso oficial de que la llamada “revolución bolivariana” es la única capaz de garantizar la paz en Venezuela, durante una movilización chavista realizada este jueves en Caracas.
La marcha oficialista fue convocada para conmemorar los 20 años de la Ley Orgánica de los Consejos Comunales, pero coincidió, no de forma casual, con una protesta de trabajadores que exigían aumento salarial tras años de congelamiento del ingreso mínimo.
Mientras miles de simpatizantes del gobierno avanzaron sin obstáculos hasta el Palacio de Miraflores, la movilización sindical fue bloqueada por fuerzas de seguridad, que impidieron su paso con múltiples cordones policiales y acciones represivas.
Desde la tarima instalada frente a la sede presidencial, Cabello reiteró una narrativa ya conocida dentro del chavismo:
“Los únicos que podemos sacar adelante a Venezuela es la revolución bolivariana”, afirmó, insistiendo en que la unidad del oficialismo es clave para la estabilidad del país.
Sus declaraciones se producen en un contexto de creciente malestar social, y donde el salario mínimo permanece prácticamente congelado desde hace años, con un valor que apenas alcanza unos centavos de dólar mensuales, lo que ha impulsado protestas de distintos sectores laborales.
La movilización chavista, además, se inscribe en una estrategia recurrente del oficialismo, convocar marchas paralelas o “contramarchas” en las mismas rutas y fechas que las protestas opositoras o sindicales ya esta pasadas de moda, ya no existe el temor d antes, hoy quedó demostrado algo importante para los venezolanos, por una parte vimos a una Delcy Eloína que huyó como cuan vil rata de cañería del país, y a un Diosdado más solitario que nunca, lo que demuestra que el chavismo está roto.
En paralelo, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció recientemente un aumento “responsable” del salario mínimo a partir del 1 de mayo, aunque sin precisar montos ni condiciones, lo que no ha logrado calmar el descontento popular.
El discurso rancio de “paz” de Diosdado contrasta con la realidad de las protestas contenidas por la fuerza y con la crisis económica persistente.
La jornada dejó en evidencia una vez más la profunda brecha entre el mensaje oficial y las demandas de una población que sigue movilizándose en medio de dificultades económicas.
REDACCIÓN BITACORA58
