Venezuela se consolidó como el quinto mayor proveedor de crudo para las refinerías de Estados Unidos durante la primera semana de febrero de 2026, una posición que no alcanzaba desde diciembre del año anterior, reflejando un renovado peso comercial tras la reconfiguración de acuerdos bilaterales e instrumentos regulatorios. Aunque el volumen total exportado —153.000 barriles diarios— supuso una merma del 13% respecto a los siete días previos, la cifra bastó para que el país superara a competidores tradicionales y recobrara protagonismo entre los principales socios energéticos de Washington.
Este saldo, según reportó la Agencia de Información de Energía (EIA), marca una tendencia de recuperación sostenida: el promedio móvil de cuatro semanas cerró en 131.000 barriles diarios, el registro más alto de 2026.
A pesar de estos avances, los expertos remarcan que la industria se mantiene lejos de su potencial: el promedio de las primeras cinco semanas de 2026 es 58% inferior al anotado en igual periodo de 2025 y representa apenas una fracción del récord alcanzado en enero de 2011, cuando el flujo hacia Estados Unidos llegó a 1.388.000 barriles diarios, casi nueve veces la exportación actual.
