Una mujer va a un mitin de Trump con una franela que dice: «Cumple tu promesa: ¡revela los archivos de Epstein!». La agreden, seguridad termina llevándosela a ella y Trump le suelta que se ponga a dieta.
Y uno recuerda a María Corina Machado, cuando los chavistas la agredieron, le partieron la nariz y hubo quienes aplaudieron.
Cambia el color de la gorra, cambia el idioma, pero el manual parece fotocopiado.
Pregunta incómoda: ¡silencio!
Protesta: ¡sáquenla!
Agresión: ¡miren para otro lado!
Víctima: ¡encima, échale una burla!
¡Mi pana, después dicen que la dictadura solo se reconoce por el acento!
La libertad de expresión es buenísima… hasta que alguien la usa para preguntar lo que no quieren responder.
Como decimos en Venezuela: Tanto nadar para morir en la orilla… y uno creyendo que el culto al jefe era exclusivo de aquí.
POR: MAJA

Documentando lo que el régimen, sus socios y sus “acuerdos extraordinarios” no quieren que se vea.
Venezuela, libertad y memoria.
