Los cárteles de la droga de América Latina estarían operando en 16 países europeos tras establecer estrechos vínculos con organizaciones mafiosas locales, señala este martes una investigación hecha por el diario británico ‘The Guardian’.
El fuerte incremento de las incautaciones de cocaína en Europa está directamente relacionado con la creciente presencia de redes criminales latinoamericanas, indica el periódico, que llevó a cabo un estudio de cuatro meses a partir de bases de datos, información de agencias policiales y de inteligencia, así como de entrevistas a jueces, fiscales y expertos de varios países.
El análisis demuestra que cárteles procedentes de Colombia, Brasil, Ecuador, Venezuela, México y Estados Unidos operan en al menos 12 países europeos, pero esta cifra podría ascender a 16.
Entre 2014 y 2024, añade el Guardian, se registró un aumento del 471 % en la cantidad de cocaína incautada y se desmantelaron más laboratorios dedicados al procesamiento de derivados de la cocaína.
Entre los grupos identificados figuran los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, la mafia del Clan del Golfo y las organizaciones guerrilleras ELN y las disidencias de las FARC en Colombia, así como el Primeiro Comando da Capital y el Comando Vermelho de Brasil, el Tren de Aragua de Venezuela, y las bandas Barrio 18 y MS-13 -originarias de Estados Unidos-, que también tienen presencia en El Salvador, Honduras, Guatemala y, en menor medida, en México.
Estas organizaciones han consolidado una presencia más destacada en España, Portugal, Países Bajos, Bélgica y Francia, al tiempo que su actividad también se ha detectado en Alemania, Rumanía, Croacia y Eslovaquia.
El director del Observatorio de Crimen Organizado en Europa, Daniel Brombacher, dijo al rotativo que este es un problema que «ya no se limita a los tradicionales países de entrada».
«Operaciones policiales recientes han descubierto laboratorios de metanfetamina dirigidos por mexicanos en el sur de Francia, el noreste de Polonia y Brandeburgo, al sur de Berlín. También están apareciendo grupos latinoamericanos en Rumanía y Bulgaria», añadió.
Las autoridades nacionales y los expertos latinoamericanos sugieren que la lista podría ser aún más extensa.
Un informe de la Fiscalía de São Paulo -basado en parte en datos de la agencia de inteligencia brasileña y consultado por el Guardian- revela, por ejemplo, que el PCC (el mayor grupo criminal de Brasil) opera en 16 países europeos, entre ellos el Reino Unido, Irlanda, Islandia, Serbia, Suecia, Suiza y Turquía.
La sospecha de que los cárteles latinoamericanos buscan establecerse en Europa no es nueva.
Desde la década de 1980, organizaciones criminales colombianas, como los cárteles de Cali y Medellín, contaban con puntos de apoyo en regiones españolas, como Galicia.
En 2013, un informe de Europol ya advertía sobre su auge. Sin embargo, la situación que presencian ahora las autoridades alcanza una dimensión muy superior, subraya el diario.
EFE
